Читать книгу Stigma - Marta Cruces - Страница 30

Оглавление

Sábado 8 de septiembre

10:00 a.m.

Iseul

Casa St!gma — Vestíbulo

Se le cae el juego de llaves y la identificación al suelo nada más entrar en las instalaciones. Sisea por lo bajo, maldiciendo el buen precedente que marca para el día. Como si no tuviera suficiente.

Iseul no ha pegado ojo en toda la noche y ni siquiera le ha servido para sacar algo en claro. Porque, sinceramente, tampoco cree que pueda hacer nada al respecto. De todas formas, no le ayuda que Jaehee se asome desde el otro lado del pasillo.

—¡Mánager Shin! —la llama sacudiendo la mano.

Lleva un gorrito de lana de color azul oscuro que contrasta con su cabello negro y le da un aspecto más infantil. Desde esa distancia, no puede asegurarlo, pero juraría que tampoco se ha maquillado esa mañana. Parece tan joven y vulnerable.

Iseul siente un peso insoportable alojado en el pecho mientras recoge sus cosas. Ha pasado por las oficinas de Nowadays Entertainment para localizar al mánager Cheol, pero, en cuanto ha llegado, le han dicho que estaría todo el día con Taeyang en otra sesión de fotos.

No quería contarle lo que ha visto a nadie más, por lo que se ha dirigido a la casa. Piensa que lo mejor será hablar directamente con Jaehee. Quiere creer que puede sacar el tema sin problemas. Después de todo, está convencida de haber conectado con él y a Iseul se le da muy bien conducir las conversaciones hacia donde desea.

Pero no resulta tan sencillo como le gustaría.

En cuanto el cantante se acerca a ella, Iseul pierde el hilo de lo que iba a decirle. Ve los cercos oscuros alrededor de sus ojos y la sonrisa que trata de brillar sin lograrlo. No sabría decir si está peor que el día anterior, pero no tiene tiempo para pensar en ello.

—Ayer no recibimos el vídeo —comenta Jaehee colocándose el gorro detrás de las orejas.

Encuentra cautela en su mirada e Iseul se pregunta si podría sospechar lo que el teléfono grabó por error.

—Verás…

—Aquí estás —dice Hyun, que acaba de aparecer doblando la misma esquina por la que ha aparecido Jaehee.

Lleva una camiseta negra básica de manga larga que se ciñe a su torso como una segunda piel. Regresa la idea de que el armario de Hyun está compuesto por ese tipo de prendas y es como si volviera a ser solo esa jixi desgañitándose con los raps vertiginosos del miembro de St!gma.

—¿Yo? —pregunta Iseul saltando en el sitio.

Se tiene que recordar que ahora trabaja para ellos, que son sus protegidos y no puede preocuparse por estupideces como que es cierto que su loción para el afeitado huele a menta. O que los ojos de Hyun son tan oscuros que es imposible saber lo que pasa por su mente. Parecen abrir una caída al vacío.

—No, Jaehee. —Hyun se gira hacia el otro chico—. Estaba buscándote para ir a hablar con Jiyoung, podemos comentarle la edición que se te ha ocurrido para la cover —dice ignorando a Iseul.

—Es que la mánager Shin no me ha mandado los brutos aún, ¿los tiene?

Iseul los observa alternativamente. Ha llegado lo que tanto temía la noche anterior. Por un momento, cree que podría colapsar, pero logra sacar la voz:

—Lo borré, se veía fatal. Aun así, podemos repetirlo. Seguro que vuestros teléfonos son mejores —improvisa con una sonrisa que pretende ser desenfadada.

Las palmas de las manos le sudan en contacto con la tarjeta de identificación. Los nervios trepan por su vientre. Detesta mentir, pero bajo la intensa mirada de Hyun no se atreve a confesar lo que ha descubierto. Y no es que piense que el resto de miembros no saben de su relación, está bastante convencida de que entre ellos no hay secretos de ese tipo. Pese a ello, teme que haya una mala reacción.

—Qué pena, creí que había quedado bien —se lamenta Jaehee, cabizbajo.

El flequillo le cae hacia delante, aportándole más vulnerabilidad.

—Se puede grabar otro —propone Iseul con una mano en su hombro.

A pesar de hablarle a Jaehee, se fija en que Hyun no le quita ojo y, por extraño que parezca, no tuerce el gesto. Solo carraspea para llamar la atención de ambos.

—Los mejores son el de Taeyang y el tuyo, pero podríamos utilizar una cámara buena, ¿no? Ya que estamos en ello… —Se encoge de hombros y señala en la dirección por la que ha venido—. ¿Vamos?

En ese momento, se escucha una puerta abrirse de golpe y una maldición que recorre los pasillos hasta donde se encuentran. Jaehee y Hyun se miran, mientras Iseul cree reconocer a Jiyoung soltando una retahíla de insultos. Los tres salen a la carrera en su busca.

Iseul va detrás de ellos con un terrible presentimiento.

Stigma

Подняться наверх