Читать книгу Ni rosa ni azul - Olga Barroso Braojos - Страница 6
AGRADECIMIENTOS
ОглавлениеComo dicen los versos de Alejandra Pizarnik: «Soy mujer. Y un entrañable calor me abriga cuando el mundo me golpea. Es el calor de las otras mujeres, de aquellas que hicieron de la vida este rincón sensible, luchador, de piel suave y corazón guerrero».
Me considero muy afortunada por haber encontrado en mi camino a tantas y tantas mujeres de piel suave y corazón guerrero. Gracias a todas ellas porque con su calor pude llenarme de amor, de valentía y de ganas infinitas de aprender. Pude ser la mujer que hoy soy, que aprendió el camino para ser feliz y que trata de dar calor a las que llegan. Mi hija Vega me lo recuerda cada día.
A todas ellas está dedicado este libro, muy especialmente a todas las mujeres sabias de las que aprendí en Mercedes Reyna. A todas, pero muy especialmente a Elisabeth, Bea, Bea C., Carmen, Concha, María José, Felicia, Merche, Sagrario, Ana G., Ana, Natasha, María Jesús, Carina, Dori, Loli y María, porque sigo aprendiendo de vosotras y haciendo camino juntas.
Gracias muy especialmente también a la editorial Sentir por permitir con este libro que todas nos volvamos a reunir, y por su compromiso con la infancia y con la justicia.
A las mujeres nos dicen que nuestra felicidad está supeditada a conseguir el amor y el reconocimiento de un hombre. ¡Cuánto tiempo nos lleva desaprender esta falacia! Cuando, en realidad, la felicidad nos viene dada de la mano de esas otras mujeres, amigas, madres, abuelas, compañeras, profesoras y revolucionarias que lucharon para que hoy seamos un poquito más libres de lo que ellas fueron. En realidad, todos y todas somos afortunados porque, a poquito que miremos, descubriremos que están ahí, que la vida está llena de mujeres que hacen del mundo un lugar mejor. No os privéis de sentir su calor.
A todos los hombres igualitarios que se suman a la lucha contra el machismo y que han decidido renunciar a sus privilegios. Muy especialmente a mi pareja, Antonio, porque cuando juega con nuestra hija dice «nosotras».
Y a mi querido Luis Frochoso por sus canciones. Por permitirme abrir este libro con esas palabras suyas siempre tan bonitas, tan certeras, que esconden lo esencial y que, hechas música, nos llenan el alma de fuerza para saltar sin miedo, aunque a veces no seamos capaces, y para recordar eso de «No te olvides de quererte, que es lo que te hace fuerte».