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Isser Harel

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Fue el fundador y primer director del Mosad. Había emigrado de Letonia a Palestina en los años treinta. Era tan discreto que ni su mujer sabía a lo que se dedicaba. Secuestró a Eichmann en Argentina y lo llevó a Israel para ser juzgado. Tuvo que dimitir por los atentados contra científicos alemanes en Egipto.

El espía que capturó a Eichmann

Era tan discreto que ni su mujer ni su hija sabían cómo se ganaba la vida. Jamás apareció en los medios de comunicación ni en ningún acto público. Ese perfecto desconocido se llamaba Isser Harel y fue el fundador y el director del Mosad desde 1952 hasta 1963.

Ya en 1948, David Ben-Gurion, primer ministro israelí, lo colocó al frente del Shin Bet, la agencia de contraespionaje. Era entonces un joven sionista que había destacado por su osadía y su inteligencia en el Haganá, la organización paramilitar judía. Cuatro años más tarde, le nombró director del Mosad con plenos poderes en materia de seguridad interna y espionaje en el exterior.

El momento más crucial de su carrera se produjo en 1960, cuando un fiscal alemán proporcionó al Gobierno de Ben-Gurion información sobre el paradero de Adolf Eichmann, uno de los jefes de la organización de los campos de exterminio nazis. Eichmann vivía con su mujer y sus hijos en un arrabal de Buenos Aires bajo la identidad de Ricardo Klement, con la protección del general Perón. Harel era escéptico, pero, tras enviar a sus hombres a Argentina, se convenció de que el soplo era cierto.

Ben-Gurion encargó al Mosad la misión de capturar al alto funcionario de las SS. Para ello, Harel seleccionó y adoctrinó a un reducido grupo de hombres. Lograron encontrar a Eichmann y lo secuestraron. Tras mantenerlo narcotizado en un lugar seguro, lo metieron en un avión y lo condujeron a Jerusalén. Allí fue juzgado y ejecutado.

En sus once años al frente del Mosad, alcanzó éxitos que convirtieron al espionaje israelí en una leyenda. Por ejemplo, Harel consiguió a través de un periodista polaco una copia del discurso de Kruschev en el Congreso del partido en 1956. El líder soviético había denunciado los abusos y el culto a la personalidad de Stalin, pero el texto de su alocución había sido declarado secreto. Harel se lo pasó a la CIA.

El jefe del Mosad había nacido en 1912 en Vitebsk (Bielorrusia), en el seno de una familia acomodada. Su padre era propietario de una fábrica de vinagre, pero sus propiedades fueron confiscadas tras la Revolución de 1917. Sus progenitores tuvieron que emigrar a Letonia y allí transcurrió su adolescencia.

Se adhirió a los movimientos sionistas y, a principios de los años treinta, emigró a Palestina con una pistola oculta en una barra de pan. Conoció a Ben-Gurion y se integró en la guerrilla judía. Tras la creación del Estado de Israel, su ascenso de la mano de su protector fue imparable.

Harel tuvo que dimitir en 1963 porque el Mosad atentó contra varios científicos alemanes que trabajan para el régimen egipcio de Nasser en un programa de desarrollo de cohetes. El escándalo que suscitó la operación le obligó a renunciar al cargo tras una severa reprimenda de Ben-Gurion.

Tras este episodio, creó un partido sionista y obtuvo el acta de diputado en la Kneset. En 1973, se retiró de la política y vivió discretamente hasta su muerte en 2003, a los 91 años.

Anatomía de la traición

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