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Dos posibles caminos

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La carencia de hijos en el matrimonio suele estar relacionada, en muchos casos, con la existencia de trastornos hormonales, como se ha observado repetidas veces. En tales casos hay dos caminos a seguir. Por una parte, existe la posibilidad de estimular adecuadamente el organismo para que mejore su propia producción hormonal mediante determinadas terapias físicas, como la práctica de baños de asiento, baños de temperatura alterna, baños de Kuhne y otros de efectos parecidos. Conviene activar la circulación sanguínea del bajo vientre para activar la producción hormonal y posibilitar así la consecución del embarazo.

Los remedios que activan la circulación y la administración de preparados de ortigas y calcio resultan de gran utilidad en estos casos. Si a ello añadimos, además, la toma de germen de trigo o de su aceite (en perlas) reforzamos las posibilidades de que las mujeres afectadas puedan conseguir quedarse embarazadas. Si bien el movimiento y la respiración al aire libre benefician a la recuperación natural del cuerpo, nunca se debe exagerar al practicar deporte, más bien, hay que llevar un estilo de vida equilibrado.

Hay un segundo camino que algunas personas prefieren seguir, ya que promete una solución más rápida para vencer la infertilidad femenina. Se trata del tratamiento hormonal mediante hormonas sexuales, si bien este camino alberga algunos riesgos. Como entre las mujeres existe una diferente sensibilidad corporal a estos productos, no resulta fácil para el médico encontrar las dosis adecuadas en cada caso. Puede suceder que se preparen varios óvulos a la vez para ser fecundados y esto dé lugar a embarazos múltiples de dos, tres o incluso más niños. Esta situación podría resultar abrumadora hasta para aquellas mujeres que tanto sufrían por no tener hijos. Lo más apropiado es seguir la primera vía o camino, estimulando de forma natural la producción hormonal de las glándulas sexuales y, solo cuando esta vía resulta infructuosa, cabría pensar, entonces, en un tratamiento hormonal.

El pequeño doctor

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