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Tos ferina
ОглавлениеMuchas veces se trata esta enfermedad como si fuera un trastorno secundario, sin concederle una gran importancia a la tos perruna y profunda que afecta a estos niños. Es necesario prestar una mayor atención a la tos ferina, ya que si no se trata correctamente pueden producirse graves efectos secundarios y lesiones duraderas. Para combatir esta enfermedad, disponemos de remedios fitoterápicos y homeopáticos sencillos. Los padres de los niños afectados de tos ferina deben poner todo su empeño en aplicarles un tratamiento natural. No se puede cortar de golpe y acabar totalmente con ella con un remedio, pero sí podemos frenar en parte sus fuertes ataques y hacer que sean menos duraderos, siempre que nos preocupemos de eliminar las toxinas producidas en el curso de las enfermedades infecciosas, como sucede también con el sarampión, la escarlatina, la gripe y otras. Podemos combatir la propensión, debilidad o tendencia de ciertas personas a padecer enfermedades infecciosas con facilidad o repetidamente. Suele suceder que tras la tos ferina se presenta otra enfermedad, por lo que resulta muy importante tomar medidas de prevención para así tener un buen estado de salud. Hay casos en los que los ataques de tos desaparecen totalmente al cabo de pocos días. A veces todavía es necesario dar un preparado biológico de calcio a estos niños. Así mismo, hay que activar los riñones para favorecer la eliminación de los nocivos residuos metabólicos. Los preparados homeopáticos Ipecacuanha D4 y Coccus cacti D4 han dado buenos resultados. Una vez que hayan desaparecido los ataques de tos podremos ir dejándolos poco a poco. En cambio, deberemos persistir un poco más con el jarabe de yemas de abeto, si bien luego también lo iremos dejando progresivamente. No hay que prescindir nunca de las envolturas de pecho en el tratamiento de estos pacientes. Podemos preparar una sencilla envoltura de pecho, humedeciéndola con una decocción de heno o, en casos más graves, recurriremos a una envoltura con cebolla. Las envolturas con rábano rusticano actúan de forma todavía más intensa, al igual que las envolturas de mostaza. Una envoltura de mostaza bien puesta o un baño con mostaza ha sido, a menudo, la única salvación posible en casos muy graves de la temida bronquiolitis del lactante (inflamación y obturación progresiva de las vías respiratorias más finas de los pulmones), cuando se iba poniendo azul y trataba desesperadamente de respirar. Cuando utilicemos la mostaza (harina de mostaza), deberemos procurar que la piel no esté demasiado tiempo en contacto con ella. Lo adecuado es que se produzca un buen enrojecimiento de la piel, pero sin que se lleguen a formar jamás ampollas. Si efectuamos el tratamiento aquí expuesto podremos preservar a estos niños de graves trastornos o lesiones.