Читать книгу Acerca de la generación y la corrupción. Tratados breves de historia natural. - Aristoteles - Страница 10
CAPÍTULO TERCERO
ОглавлениеHechas las anteriores distinciones, debemos examinar, ante todo, si hay algo que se genere y se destruya en sentido absoluto, o bien si nada se genera estrictamente 35 y siempre se genera «algo» y a partir de «algo»; digo, por ejemplo, que lo sano se genera de lo enfermo y lo enfermo [35] de lo sano, o lo pequeño de lo grande y lo grande de lo pequeño, y del mismo modo todas las demás cosas. [317b ] Pues si hubiera generación absoluta, algo podría generarse absolutamente de lo que no es, con lo cual sería verdadero decir que hay cosas de las cuales es atributo el no ente 36 .
En efecto, una cierta generación se produce a partir de un cierto no ente, por ejemplo a partir de «lo no blanco» o de «lo no bello», pero la generación absoluta es la que proviene de lo que no es «en sentido absoluto».
[5] Ahora bien, «en sentido absoluto» significa o lo primero en cada categoría del ente 37 , o lo universal y lo omniabarcante. Si lo tomamos aquí con la significación de lo «primero», entonces «generación en sentido absoluto» será la generación de una sustancia a partir de una no sustancia. Pero aquello a lo cual no le es inherente ser una sustancia o un determinado «esto», evidentemente tampoco tendrá por atributo a ninguna de las otras categorías, [10] por ejemplo, ni la cualidad, ni la cantidad, ni el lugar (pues si no, las afecciones existirían separadas de las sustancias).
En cambio, si «en sentido absoluto» significa llanamente el no ente, esto equivaldrá a una negación universal de todas las cosas y, en consecuencia, lo generado se generará necesariamente de la nada.
En otro lugar 38 y con más amplitud hemos analizado las dificultades concernientes a estos temas y formulamos las definiciones correspondientes, pero ahora debemos [15] decir en pocas palabras que, en un sentido, hay generación a partir del no-ente absoluto, mientras que, en otro, siempre tiene lugar a partir de lo que es. En efecto, lo que es en potencia, pero no en acto, forzosamente debe ser considerado como preexistente según los dos sentidos mencionados 39 .
Empero, aun con estas distinciones, debemos una vez más retornar a aquella cuestión que contiene una dificultad extraordinaria: cómo es posible la generación absoluta, [20] ya sea a partir de algo que es en potencia o bien de alguna otra manera.
En efecto, se puede poner en cuestión que exista generación de la sustancia y de un determinado «esto», pero no de la cualidad, de la cantidad y del lugar (y del mismo modo en lo que respecta a la corrupción). Porque, si algo se genera, es evidente que habrá una sustancia en potencia y no en acto, de la cual procederá la generación y en la cual necesariamente se transformará lo que se ha destruido.
Ahora bien, ¿acaso alguna de las otras categorías pertenecerá [25] en acto a este ente recién mencionado? Con esto quiero decir, por ejemplo, ¿acaso aquello que sólo en potencia es un «esto» y existe, podrá poseer una cantidad, una cualidad o un lugar, aunque en sentido absoluto no sea un determinado «esto» y no exista? Pues, si no posee ninguna de estas determinaciones categoriales en acto, sino todas en potencia, sucederá que el no-ente de que hablamos tendrá realidad separada y, además —lo que más y permanentemente temieron los primeros filósofos—, la generación [30] tendrá lugar a partir de un no-ente preexistente. Mas si no se diera la existencia de un determinado «esto» o de una sustancia y sí, en cambio, la de alguna de las otras categorías mencionadas, entonces las afecciones estarán separadas de las sustancias, tal como se dijo.
Debemos ocuparnos de estos temas hasta donde nos sea posible, y de cuál sea la causa de la generación continua, [35] tanto de la «absoluta» como de la «parcial» 40 .
[318a ] Visto que una causa está constituida por aquella fuente de donde decimos que procede el principio del movimiento, y que la materia también es una causa, es preciso examinar esta última.
En lo que respecta a la causa primera, dijimos antes, en nuestros tratados sobre el movimiento 41 , que existe [5] algo que está inmóvil durante todo el tiempo y, por otro lado, algo eternamente en movimiento 42 . Pero, de estos dos principios, las precisiones sobre el principio inmóvil son tarea de una filosofía primera y diversa de ésta que nos ocupa; en cambio, en lo que respecta a aquello que gracias a su movimiento continuo mueve las demás cosas, debemos explicar luego 43 cuál de las causas particulares mencionadas posee tal característica.
En el momento presente nos toca hablar de la causa clasificada en el orden de la materia, en virtud de la cual la corrupción y la generación nunca faltan en la naturaleza. [10] Este tratamiento, al mismo tiempo, quizás también pueda arrojar claridad sobre la dificultad que actualmente enfrentamos, esto es, cómo deben explicarse la destrucción y la generación absolutas.
También conlleva una enorme dificultad la cuestión de cuál sea la causa por la que la generación no se detiene, si es cierto que lo que se destruye se pierde en el no-ente y el no-ente no es nada (pues el no-ente no es ni un [15] «qué» 44 , ni una cantidad, ni una cualidad ni un lugar). Por consiguiente, si constantemente alguno de los entes se está extinguiendo, ¿por qué, entonces, el universo no se consumió desde hace mucho y desapareció, visto que el material de la generación de cada ente era en verdad limitado?
Sin duda, el hecho de que la generación no cese no se debe a que sea infinito el material del cual se produce. Esto es imposible, porque nada es infinito en acto, sino [20] sólo potencialmente en su división, y en consecuencia sería preciso pensar que solamente existe esta generación, una generación incesante, porque en ella siempre se generaría algo cada vez más pequeño 45 . Sin embargo, esto no es lo que actualmente vemos.
¿Acaso la necesidad de que el cambio sea incesante se debe a que la destrucción de una cosa es generación de otra, y la generación de una es destrucción de otra? 46 . Indudablemente debemos considerar que, en todos los casos, [25] esta causa es suficiente para explicar que la generación y la corrupción están igualmente presentes en cada uno de los entes. Pero a la vez debemos examinar por qué se dice que algunas cosas se generan y destruyen en sentido absoluto, mientras que en otras esto no ocurre en modo absoluto, si en efecto el mismo proceso que es generación de una cosa es destrucción de otra, y la destrucción de [30] la una es generación de la otra. Esto reclama alguna explicación.
Así, nosotros decimos que «algo se destruye ahora» en sentido absoluto, y no meramente que «esta cosa determinada se destruye» 47 , y llamamos a este proceso generación absoluta y a aquel proceso destrucción. En cambio, decimos que «esto llega a ser 48 algo» , pero no que «se genera» en sentido absoluto; en efecto, decimos que el que estudia llega a ser instruido, mas no que «se genera» en sentido absoluto.
[35] A menudo expresamos una distinción entre los términos que significan un determinado «esto» y los que no lo [318b ] hacen, y en virtud de esta distinción tiene lugar la cuestión que estamos indagando. Es importante, entonces, precisar aquello en que cambia lo que cambia; por ejemplo, el proceso que desemboca en el fuego es quizás una generación absoluta, pero hay corrupción de algo —por ejemplo, de tierra—; sin embargo, la generación de la tierra es una generación [5] relativa y no una generación absoluta, pero es destrucción absoluta —por ejemplo del fuego—. Así ocurre en la doctrina de Parménides 49 , que afirma dos términos 〈del cambio〉, el ente y el no-ente, diciendo que son fuego y tierra. Por lo demás, el que se supongan estos elementos u otros semejantes, en nada altera la cuestión, pues nosotros investigamos el modo en que se da el cambio y no el sujeto del mismo.
Por tanto, el pasaje al absoluto no-ente constituye la destrucción absoluta, mientras que el pasaje al ente sin [10] más es la generación en sentido absoluto. Y de los términos en que el proceso se delimita —ya se trate de agua y tierra o de otra pareja—, uno será el ente y el otro el no-ente. Así pues, y a causa de lo dicho, generación y destrucción absolutas difieren de las no-absolutas, de acuerdo con una primera modalidad; en cambio, de acuerdo con otra modalidad diferirán según la cualidad de la materia subyacente. Porque, en la medida en que las diferencias [15] de dicha materia indican un determinado «esto», más es ella una sustancia; pero si indican una privación, ella es un no-ente. Por ejemplo, si bien lo caliente es una categorización positiva, una forma, la frialdad es una privación, y así la tierra y el fuego se distinguen según estas diferencias.
Sin embargo, al común de la gente le parece que la mayor diferencia es la que se da entre lo perceptible y lo no perceptible, pues dicen que hay generación cuando el [20] cambio culmina en una materia perceptible, y que hay corrupción cuando culmina en una materia imperceptible. Así, definen al ente y al no-ente por el ser y no ser percibido, de modo que resulta que lo conocido es y lo no conocido no es (ya que la percepción posee para ellos poder de ciencia). Y como creen que se vive y se existe en virtud de que se percibe o se puede tener percepciones, así también creen que lo mismo vale para las cosas, con lo cual en [25] cierto modo siguen los pasos de la verdad, mas lo que dicen no es verdadero.
Por consiguiente, de manera distinta se presentan la generación y la corrupción absolutas a la luz de la opinión y a la luz de la verdad; en efecto, según la percepción el viento y el aire poseen menos realidad (por eso dicen que las cosas que se destruyen lo hacen en modo absouto si [30] se transforman en viento y aire, y que hay generación cuando éstos se transforman en algo tangible, y en tierra), pero, de acuerdo con la verdad, el viento y el aire son un determinado «esto» y una forma, en mayor grado que la tierra.
Hemos establecido, pues, la causa por la que existe la generación absoluta —que es destrucción de algo— y la destrucción absoluta —que es generación de algo (en efecto, tal distinción obedece a la diferencia en la materia, ya [319a ] porque ésta es una sustancia o no lo es, ya porque ella es sustancia en mayor o menor grado, ya porque es más o menos perceptible la materia que es origen y término del proceso).
Pero la cuestión ahora es por qué se dice de algunos entes que se generan en sentido absoluto, mientras que de otros sólo que se convierten en algo, sin que ello se deba al hecho de generarse recíprocamente uno de otro, según [5] el modo mencionado hasta ahora. Pues hasta el momento sólo hemos determinado esto, a saber, por qué —dado que toda generación es destrucción de otra cosa y toda destrucción es generación de una otra— no hemos asignado, igualmente, la generación y la corrupción a aquellas cosas que se transforman recíprocamente. Sin embargo, la discusión anterior no tenía que ver con esta dificultad, sino con aquella de por qué no se dice del que estudia que se genera [10] en sentido absoluto, sino que se vuelve instruido, mientras que de quien nace se dice que se genera.
Ahora bien, estas distinciones se definen por las categorías. Así, hay cosas que significan un determinado «esto», otras un «como», otras un «cuanto»; y de aquellas que no significan una sustancia, no se dice que se generan en sentido absoluto, sino que se vuelven «algo».
Empero, en todas las instancias 50 , igualmente, hablamos de generación sólo en el ámbito de una de las dos columnas de contrarios 51 ; por ejemplo, en la categoría [15] de la sustancia diremos que algo se genera si se vuelve fuego, pero no si se vuelve tierra, y en la categoría de la cualidad si se vuelve instruido, pero no si se convierte en ignorante.
Hemos explicado, pues, cómo algunas cosas se generan en sentido absoluto y otras no, tanto en general como en el caso de las sustancias mismas, y por qué el sustrato es causa material de la generación continua, a saber, porque es capaz de transformarse en los contrarios y, en las sustancias, [20] la generación de una cosa es siempre corrupción de otra, así como la corrupción de una es generación de otra.
Pero no resulta necesario plantear la cuestión de por qué la generación continúa, aun destruyéndose siempre las cosas. Pues, así como se usa el término de corrupción absoluta cuando algo llega a lo imperceptible y al no-ente, del mismo modo se habla de generación a partir del no-ente cuando algo proviene de lo que es imperceptible. En efecto, [25] ya sea que exista o que no exista el sustrato, lo que se genera lo hace a partir del no-ente; en consecuencia, una cosa se genera, igualmente, a partir del no-ente y se corrompe en el no-ente. Es, entonces, razonable que la generación no cese, ya que la generación es destrucción del no-ente, y la destrucción es generación del no-ente.
Empero, en lo que respecta a este absoluto no-ente, uno [30] podría plantearse estos interrogantes: ¿acaso es uno de los dos contrarios, como por ejemplo son no-ente la tierra y lo pesado, mientras que son «ente» el fuego y lo liviano? ¿O acaso no es así, sino que también la tierra es «ente», mientras que el no-ente es la materia, tanto la de la tierra como la del fuego? 52 . Y, además, ¿la materia de cada uno [319b ] es diversa? ¿O no, y ellos se generarían recíprocamente a partir de sus contrarios (pues en estos elementos —fuego, tierra, agua, aire— existen los contrarios)? ¿O su materia es la misma en un sentido, pero distinta en otro? En efecto, lo que subyace en un momento cualquiera es lo mismo, pero no es el mismo su ser 53 .
Sobre estos temas ya hemos dicho bastante.