Читать книгу Acerca de la generación y la corrupción. Tratados breves de historia natural. - Aristoteles - Страница 16
CAPÍTULO NOVENO
ОглавлениеHablemos ahora del modo en que los entes pueden generar, actuar y padecer, partiendo de un principio que a [30] menudo hemos mencionado. Pues, si hay algo que posee «en potencia» cierta característica y algo que la posee «en acto», lo primero no puede sufrir naturalmente una pasión en una de sus partes y no en otra, sino sólo de forma total y en la medida en que posee dicha característica, tanto más o menos según que la posea más o menos. Aquí, más adecuadamente, se podría hablar de poros, tal como [35] en los metales existen venas de material susceptible de sufrir pasión extendidas en grado continuo.
[327a ] Cada cuerpo, si tiene cohesión y es uno, es impasible. Igualmente lo son aquellos cuerpos que no están en contacto entre sí ni con otros cuerpos en cuya naturaleza está el actuar y el padecer (menciono, por ejemplo, el fuego, que no solamente calienta en contacto con algo, sino también estando a distancia; en efecto, el fuego calienta el aire, [5] y el aire, que posee la naturaleza para actuar y padecer, calienta el cuerpo).
En lo concerniente a la creencia en que la pasión se sufre en una parte y en otra parte no [***] 102 , debemos decir lo siguiente, sobre la base de las distinciones hechas al principio.
Si la magnitud no es totalmente divisible, sino que hay un cuerpo o un plano divisibles, no puede haber ningún cuerpo totalmente susceptible de pasión, ni aun ninguno que sea continuo. Pero, si esto es falso y todo cuerpo [10] resulta indivisible, no existirá diferencia entre «estar dividido en partes y que éstas estén en contacto» y «ser divisible». Pues, si el cuerpo puede descomponerse en los puntos de contacto —como afirman algunos—, aunque todavía no esté dividido, llegará a estar dividido. En efecto, dado que puede ser dividido, no se presenta ninguna imposibilidad de que lo sea 103 .
Pero, en general, es absurdo que esto ocurra sólo de esta forma, es decir, por la escisión de los cuerpos. Esta explicación [15] elimina la alteración, y por el contrario, nosotros observamos que el mismo cuerpo mantiene su continuidad, aunque sea por momentos líquido y por momentos sólido, y no sufre esta afección por división o composición, ni tampoco por «orden» o por «posición», como dice Demócrito 104 . Dicho cuerpo, en efecto, pasó de líquido a sólido sin haber cambiado el «orden» o la «posición» de su íntima naturaleza, ni existen en él partes duras y sólidas [20] indivisibles en su masa, sino que es todo uniformemente líquido o, en otro momento, duro y sólido.
Además, esta explicación no permite dar cuenta de la existencia del aumento y la disminución. Pues, si se llegara a producir una adición, sin que el cuerpo se haya transformado totalmente por combinarse con algo o por una transformación en sí mismo, ninguna de sus partes podrá, en [25] tal caso, volverse más grande.
Queda, así, determinado que las cosas causan la generación y la acción y son generadas y padecen recíprocamente, el modo en que esto es posible y el modo —imposible— en que algunos pensadores consideran que ello sucede.