Читать книгу Acerca de la generación y la corrupción. Tratados breves de historia natural. - Aristoteles - Страница 17
CAPÍTULO DÉCIMO
Оглавление[30] Con la misma modalidad metodológica nos resta examinar la combinación, pues éste era el tercer tema que propusimos al comienzo. Hay que indagar qué es la combinación, qué lo susceptible de combinarse, a qué entes les es inherente y de qué manera y, finalmente, si hay en verdad combinación o si su existencia es una ficción.
En efecto, según dicen algunos pensadores 105 , es imposible que una cosa se combine con otra, porque —afirman—, si las cosas combinadas persisten sin alterarse, [327b ] no están ahora más combinadas que antes, sino que su estado es similar. Por otra parte, si uno de los ingredientes es destruido, las cosas no se han combinado, sino que una existe y la otra no, en tanto que la combinación es entre cosas que poseen una condición similar. El caso es el mismo, si, al reunirse ambos, se destruye cada uno [5] de los ingredientes combinados, pues cosas que no existen en absoluto no pueden resultar combinadas.
Este argumento, por cierto, parece requerir una definición de la diferencia entre la combinación y la generación y corrupción y entre lo combinable y lo generable y corruptible; pues, evidentemente, la combinación, si existe, debe ser distinta de estos cambios. Por lo tanto, las dificultades [10] podrán ser resueltas, una vez que estos puntos queden en claro.
Ahora bien, nosotros no decimos que la leña se combina con el fuego, ni que al quemarse entra en combinación ya sea con sus propias partes o con el fuego, sino que el fuego se genera y la leña se destruye. De modo similar, no decimos que el alimento se combina con el cuerpo ni que la figura imprime su forma en la masa combinándose con la cera. Tampoco pueden combinarse el cuerpo y lo [15] blanco, ni, en general, las afecciones y las disposiciones pueden combinarse con las cosas, pues vemos que ellas persisten. No es posible, en definitiva, que lo blanco y la ciencia se combinen, ni ninguna de aquellas cosas que no tienen existencia separada.
En este punto es incorrecta la doctrina de quienes manifiestan 106 que, en un tiempo, todas las cosas estaban [20] juntas y combinadas, puesto que no todo es combinable con todo, sino que es necesario que cada ingrediente de la combinación exista previamente en forma separada, mas ninguna afección posee existencia separada.
Pero, dado que hay entes que son en potencia y entes que son en acto, es posible que las cosas combinadas sean en un sentido y, en otro sentido, no sean , resultando el producto de su combinación diverso de ellas en acto, pero pudiendo cada ingrediente ser en potencia lo que era [25] antes de combinarse, y no quedar destruido.
Ésta es, en efecto, la dificultad que nos ocupó poco antes, y parece manifiesto que las combinaciones surgen de la reunión de ingredientes que primero estaban separados y que pueden llegar nuevamente a separarse. Pues ellos no persisten en acto, como el cuerpo y lo blanco, ni tampoco [30] se destruyen (ni uno de ellos ni ambos), porque su potencia se conserva.
De ahí que dejemos estas cuestiones de lado; pero, en cambio, debemos analizar el problema inmediatamente ligado a ellas, a saber, si la combinación es algo relativo a la percepción sensible 107 .
Cuando las cosas que se combinan son así divididas en pequeñas partículas y yuxtapuestas unas a otras de manera tal que cada una de ellas no se manifieste a la percepción, [35] ¿están entonces «combinadas»? ¿O acaso no habrá [328a ] «combinación» hasta cuando cualquier parte integrante se yuxtaponga a cualquier otra?
Ciertamente la palabra se usa en el primer sentido; se dice, por ejemplo, que la cebada se combina con el trigo, cuando cada grano de aquélla queda yuxtapuesto a un grano de éste. Mas, si todo cuerpo es divisible, y si el cuerpo combinable con el cuerpo es homeómero 108 , cualquier parte [5] del uno debería estar junto a cualquiera del otro.
Pero, puesto que no es posible que un cuerpo sea dividido en sus partes mínimas, y como la «composición» no es lo mismo que la combinación sino distinta, resulta manifiesto que no se debe afirmar que los cuerpos están combinados cuando persisten en pequeñas partículas.
Esto último será una «composición» y no una mezcla 109 o combinación, y la parte no tendrá la misma proporción [10] de ingredientes que el todo. Nosotros, en cambio, afirmamos que, si hay combinación, necesariamente lo combinado debe ser homeómero, y que, así como la parte del agua es también ella agua, lo mismo debe ocurrir con la parte de la mezcla. Si, por el contrario, la combinación fuera una composición de pequeñas partículas, no ocurrirá nada de esto, sino que los ingredientes sólo estarán combinados desde la perspectiva de la percepción sensible, y el mismo objeto que a un hombre, si no posee vista aguda, le parece «combinado», no estará combinado a los ojos [15] de Linceo 110 .
Y es también manifiesto que no se debe afirmar que los cuerpos se combinan a través de una división, tal que cualquier parte se yuxtaponga a cualquier otra, ya que es imposible que ellos puedan ser divididos de esta manera. Entonces, o bien no existe la combinación, o bien debemos intentar una nueva explicación de cómo puede producirse.
Empero, según afirmamos, hay entes que son activos y entes que padecen por agencia de los primeros. Algunos —aquellos cuya materia es la misma— ejercen una acción recíproca, pudiendo actuar y padecer unos por obra de [20] otros. En cambio, otros entes, cuya materia no es la misma, actúan pero son impasibles. De estos últimos no hay combinación posible, por lo cual no es la medicina ni la salud combinadas con los cuerpos lo que produce la salud. Y, en lo que concierne a aquellos entes activos y pasivos que son fácilmente divisibles, el agregado de una gran cantidad de uno de ellos a una pequeña de otro (o de una gran masa a otra masa pequeña) no produce una combinación, sino un aumento del ingrediente preponderante. Así, [25] uno de los ingredientes se transforma en aquel que tiene preponderancia (de ahí que una gota de vino no se combina con diez mil medidas de agua, pues su forma se disuelve y ella se convierte en la masa total del agua). Por el contrario, cuando los respectivos poderes de los ingredientes poseen cierto grado de equilibrio, cada uno transforma [30] su propia naturaleza, sin convertirse en el otro, sino en algo intermedio y común.
Es, pues, evidente que son susceptibles de combinación aquellos entes que poseen una relación de contrariedad (así, pueden sufrir pasión por agencia recíproca), y se combinan mejor cuando se yuxtaponen partes pequeñas de uno y otro, pues cambian recíprocamente con mayor facilidad y rapidez, mientras que esto tarda mucho tiempo en cumplirse cuando grandes cantidades actúan entre sí. Por esto, son combinables las cosas divisibles y pasibles que son «fácilmente [328b ] delimitables» 111 (pues se dividen en pequeñas partículas con facilidad, y en esto consiste, efectivamente, «ser fácilmente delimitable»), como, por ejemplo, los líquidos, que son los más combinables de los cuerpos. El líquido es lo más «fácilmente delimitable» entre las cosas divisibles, siempre que no sea viscoso 112 (porque los líquidos viscosos solamente hacen que la masa se torne más [5] grande y numerosa).
Pero, cuando sólo uno de los ingredientes es pasivo, o excesivamente pasivo, mientras que el otro lo es en grado muy leve, el producto de la combinación de ambos no será mayor en volumen o lo será muy poco, como ocurre con el estaño y el bronce. En efecto, algunos entes se comportan [10] entre sí de manera vacilante y ambigua, pues parecen ser ligeramente combinables y cumplir uno de ellos función de receptáculo y el otro función de forma. Esto es, precisamente, lo que sucede con estos dos metales: el estaño desaparece casi, como si fuera una afección inmaterial del bronce, y desaparece después de combinarse, dejando solamente una coloración en el bronce. Lo mismo ocurre también con otros cuerpos.
Queda claro, pues, a partir de lo que dijimos, que existe la combinación, qué es, por qué existe y cuáles son los [15] entes combinables —puesto que hay algunos entes tales que son susceptibles de pasión y «fácilmente delimitables» y divisibles. Éstos, en efecto, una vez combinados, no necesariamente se destruyen, pero tampoco son simplemente lo mismo que eran antes, y su combinación no es una composición ni una mera combinación relativa a la percepción sensible. Es combinable, en cambio, lo que, siendo «fácilmente delimitable», resulta apto para padecer o actuar, y es combinable con algo de su misma clase (pues lo [20] combinable lo es con respecto a algo homónimo 113 ). La combinación es una unión de cosas combinables que han sufrido alteración.
1 La expresión «generación absoluta» (haplê ) permite distinguir el cambio según la sustancia, de aquellas otras mutaciones según otras categorías (aumento y disminución, alteración, traslación), las cuales también son denominadas —haciendo un uso extensivo del vocablo génesis — «una cierta generación» (cf. 319a14-17).
2 Se trata, como comenta FILÓPONO (11, 10-12), de Tales, Anaxímenes, Diógenes, Anaximandro y Heráclito.
3 En el fr. 17, ANAXÁGORAS expresa que aquello que los griegos denominan generación y destrucción es, en realidad, mezcla y separación de cosas preexistentes.
4 Para Aristóteles, un «homeómero» es el producto de la combinación de los cuatro elementos según una determinada proporción. Se llama así, porque, al ser dividido, cada parte (méros ) conserva las mismas cualidades que el todo (es semejante, homoîon , al todo). Tal palabra no figura en los fragmentos anaxagóricos, y tenemos derecho a juzgar que Aristóteles está proyectando sobre el filósofo presocrático sus propias concepciones. Cf. Del cielo 302a31 ss.
5 Son «sinónimas» las cosas que tienen en común el nombre y, asimismo, la definición correspondiente al nombre. Cf. Categ . 1a6.
6 O «aglomeración de semillas» (panspermía ). En Fís . 202a se afirma que Demócrito consideró la generación de las cosas «a partir de la aglomeración de semillas de diversas formas». Se ha sugerido que los atomistas recogieron de Anaxágoras el sentido técnico de la palabra «semilla».
7 Fr. 8. El vocablo de Empédocles que traducimos por «nacimiento» es phýsis .
8 Fr. 21. SIMPLICIO , al citar este fragmento (cf. Fís . 159.13), aclara que Empédocles designa sol al fuego, lluvia al agua, etc.
9 El argumento puede sintetizarse así: si a) las cualidades son diferencias específicas de los elementos (como ocurre en Empédocles) y si b) un elemento no puede transformarse en otro, entonces c) una cualidad no podría transformarse en otra (lo cual equivale a negar la alteración).
10 La alteración es un fenómeno perceptible. Cf. 314b14-15.
11 Fr. 21.
12 A pesar de que Aristóteles suele considerar el Esfero de Empédocles como una mezcla de los elementos (cf. 333b), aquí estaría reconociendo (correctamente, a nuestro juicio) la absoluta unidad del mismo. Véase nuestra nota a este texto en Los filósofos presocráticos , II, páginas 160-161.
13 Traducimos según la propuesta de FILÓPONO (22, 1-3), recogida por el códice Db .
14 Cf. Timeo 52d ss.
15 PLATÓN se ocupa de la generación de los tejidos animales en Timeo 73b ss. Aristóteles parece no tomar en cuenta tal explicación por considerarla deficiente e insatisfactoria.
16 El término «figuras» (schḗmata ) es aquí sinónino de «átomos».
17 Mantenemos el condicional de los códices F y L.
18 Desde 315b25 hasta 317al se desarrolla un argumento atomista que, mediante al absurdo de la contradictoria, demuestra que hay magnitudes indivisibles. Se discute si tal argumento era de los atomistas (Furley) o si, más bien, su autoría es de Aristóteles (H. CHERNISS , Aristotle’s Criticism of Presocratic Philosophy [ = ACPP ], Nueva York, 1964, pág. 113).
19 Timeo 53c ss.
20 Del cielo 299a2 ss. y 306al ss. En el primero de estos textos observa que la composición de los sólidos a partir de las superficies envuelve, por el mismo razonamiento, la composición de las superficies a partir de las líneas, y la de éstas a partir de los puntos.
21 En Met . 985b15 ss., ARISTÓTELES explica que las diferencias entre los átomos por su figura, orden y posición causan, respectivamente, las diferencias entre las cosas en «estructura» (rhythmós en los atomistas, vertida por Aristóteles como schêma ), «contacto» (diathigḗ ) y «dirección» (tropḗ ).
22 logikōs = dialektikōs , cf. H. BONITZ , Index Aristotelicum (Berlín, 1870, 1955), s.v . «Razonamiento abstracto y formal, no adaptado al objeto de que se trata».
23 Los platónicos (o, quizás, Jenócrates, cf. H. CHERNISS , Aristotle’s Criticism of Plato and the Academy [ = ACPA ], Nueva York, 1962, páginas 125-129) argumentan que si existieran magnitudes atómicas, también el «triángulo en sí» debería dividirse en triángulos, lo cual es imposible (pues habría algo anterior a la misma Idea).
24 Véase la definición de «posible» en Met . 1047a24-26. Una cosa A tiene la posibilidad de ser B siempre que, al llegar a ser actualmente B, «nada imposible resulte», i.e ., no resulte nada que sea incompatible con la naturaleza esencial de A. En nuestro caso, si un cuerpo pudiera ser totalmente divisible (con una división simultánea en todas las partes), al actualizarse esta posibilidad resultaría la disolución del cuerpo en puntos, lo que es incompatible con la naturaleza esencial del cuerpo.
25 Pues el punto no es nada más que un límite.
26 La partícula de serrín, que no puede ser ulteriormente dividida.
27 Los puntos no son elementos y no poseen, por tanto, un lugar natural. Tanto suponiéndolos en movimiento, como inmóviles, se siguen consecuencias absurdas. Cf. FILÓPONO , 31, 27-32, 4.
28 Las afecciones o cualidades no pueden existir independientemente de los cuerpos de los que son afecciones.
29 Fís . 231a21 ss.. y Del cielo 303a3 ss.
30 Desde aquí hasta la lín. 34, Aristóteles expone el (supuesto) primer argumento de los atomistas.
31 Cf. Fís . 227a6. Se denomina «contiguo» a lo que, siendo consecutivo, está además en contacto.
32 Agregado de JOACHIM —en adelante así citado, pero dejando claro que nos referimos a su obra citada en al apartado 1 de nuestra Bibliografía—.
33 La frase está ubicada en los Mss. una línea antes, después de «…otro punto».
34 Véase 328a23 ss.
35 kyríōs (estrictamente) = haplôs (absolutamente). Cf. n. 1.
36 FILÓPONO (44, 12-13) y JOACHIM (n. ad loc .) remiten al tratamiento del no-ser en el Sofista platónico (cf. 237 ss.)
37 I.e ., un género supremo. En el caso de la sustancia, lo «primero» será la sustancia en general, etc.
38 Fís . I 6-9.
39 Como ente (es en potencia) y como no-ente (no es en acto).
40 La expresión «generación parcial» alude al cambio según las categorías diversas de la sustancia.
41 Fís . VIII 3.
42 Respectivamente, el Primer Motor inmóvil y el cielo de las estrellas fijas.
43 Cf. II 10, 336a14-b4.
44 «qué» (tí ) = sustancia.
45 Si quisiéramos fundamentar la continuidad de la generación, por ejemplo del hombre, en la infinitud de la materia de la misma, habrá de ser en su divisón potencialmente infinita (pues no existe el infinito en acto, cf. Fís . III 5), lo que llevaría al resultado de que se generarían hombres cada vez más pequeños.
46 Tal es la solución del problema. También la generación posee un sustrato (la materia prima ) que pierde una forma sustancial, pero asume otra.
47 Por ejemplo, si se evapora un líquido, decimos simplemente que se destruye, y no meramente que se destruye esto (el líquido) y se genera aquello (el vapor).
48 Es preciso aclarar que la palabra que traducimos, a veces, por «se genera» y, a veces, por «llega a ser» es la misma (gínetai ).
49 Cf. Met . 986b27 ss., e infra , 330b13-19. La alusión es a la segunda parte del poema de PARMÉNIDES , el discurso de las apariencias u opiniones de los mortales (fr. 8).
50 En todas las categorías (FILÓPONO , 59, 8).
51 En la columna de los términos positivos. Véase BONITZ , Index Aristotelicum , s. v. systoichía .
52 Ésta es la solución de la dificultad.
53 Según la materia entendida como puro receptáculo, el sustrato es idéntico, pero es diverso según la materia real con-formada. Para explicar este pasaje, C. J. H WILLIAMS (Aristotle’s De generatione et corruptione , Oxford, 1930, ad loc .) se vale de la distinción de Frege entre «sentido» y «referencia» —perspectiva ésta que nos parece muy interesante.
54 páthos (afección) es sinónimo de poîon o poiótēs (cualidad). Cf. BONITZ , Index Aristotelicum , s. v.
55 Según J. ZABARELLA (Commentarii in libros Aristotelis De generatione et corruptione …, Francfort, 1602, ad loc .), Aristóteles alude a la concepción popular de acuerdo con la cual «en el útero el semen se transforma en sangre, o sea, en el embrión que se muestra siendo sanguíneo».
56 Cf. JOACHIM , pág. 109.
57 I.e ., el aumento y la alteración, como parece obvio. Pero FILÓPONO (72, 12-19) cree que se refiere a la generación y al cambio no sustancial.
58 Cf. Fís . 211a12-17.
59 Tesis contraria a la verdadera. Véase 320b34.
60 Por accidente: porque ocupa un lugar el objeto que lo contiene. El absurdo está en que «el cuerpo que no ocupa espacio» (por ej., un punto) deberá ocupar un lugar.
61 Con «infinitas materias» parece significarse no infinitas en cantidad, sino de tipo infinito. Si la forma del agua contuviera la materia del aire, podría igualmente contener cualquier otra clase de materia. Véase W. J. VERDENIUS - J. H. WASZINK , Aristotle on Coming-to-be and Passing-away , Leiden, 1946 (2.a ed. ampliada, Nueva York, 1967), página 24, y su crítica a la interpretación de Joachim.
62 Con «actualidad» traducimos entelécheia .
63 Fís . IV 6-9.
64 Cf. 320a29-31.
65 Mencionado en 320a10 ss: el proceso del aire que se produce a partir del agua.
66 La última de las tres características recién mencionadas.
67 No queda claro cómo la causa eficiente pueda estar en «la cosa que se altera», pues —a diferencia del aumento— generación y alteración parecen requerir una causa motriz externa. Cf. 320b17-21.
68 Probablemente se aluda a los alimentos que provocan flatulencias. Pero JOACHIM (pág. 127) considera mejor pensar en el émphyton pneûma (cf. De Spiritu 481al ss.)
69 Cada partícula.
70 Partes no homeómeras son los órganos, homeómeras son los tejidos. Cf. 314a20.
71 Con este ejemplo Aristóteles busca ilustrar «el flujo de la carne en cuanto materia y su persistencia en cuanto forma» (JOACHIM , pág. 130).
72 O sea, según la forma y la figura.
73 Esto es, una generación independiente de otra carne, y no crecimiento de la carne preexistente.
74 Agregado por JOACHIM .
75 Eliminado por JOACHIM , por considerarlo una nota marginal, tendente a explicar el áülos que los Mss. traen a continuación, y que él, en cambio, corrige en aulós (canal, tubo, flauta). Cf. BONITZ , Index Aristotelicum 122a26 ss.: Aristóteles usa aulós para nombrar varias clases de canales en los cuerpos animales.
76 La forma, potencialidad inmersa en la materia.
77 Anaxágoras, los atomistas y Platón.
78 Empédocles, que deriva todos los cuerpos de las cuatro «raíces».
79 Fr. 2.
80 Para esta traducción, cf. J. TRICOT , Aristote, De la génération et la corruption , París, 1934 (2.a ed., 1951), ad loc .
81 Cf. Met . 1003a33 ss., Cat . lal ss., Ét. Nic . 1096b26 ss., etc. A pesar de que aquí homōnýmōs se usa para la homonimia fortuita o accidental, la clasificación aristotélica en su forma más completa y desarrollada parece indentificar las «cosas dichas con muchos significados» con las homónimas (senso lato ), que incluyen como sus tres especies: a) homónimas fortuitas, b) homónimas en relación a algo uno (pròs hén , o «focal meaning») y c) análogas.
82 Fís . 226b23-25.
83 Leemos el diōrisména de los Mss., sin recoger la corrección diēirēména de JOACHIM .
84 Esto es así en el ámbito sublunar.
85 Los «compuestos de contrarios» son los intermedios entre los contrarios (cf. Met . 1057b). Por ej., cualquier color ubicado en algún punto de la escala cromática entre los extremos del blanco y negro.
86 Acción y pasión suponen alteración, pero ésta última es una cierta forma de la generación y corrupción en sentido general.
87 La causa final, en el proceso de acción y pasión, es una propiedad o «estado» del paciente (i.e ., una «forma», por ej.: la salud). Estrictamente no se la puede considerar activa (como sí lo es el agente, por ej.: el médico), pues, al estar presente, el proceso de acción ya ha concluido. Lo expresado aquí contrasta con otros lugares del Corpus , donde se reconoce para la causa final un carácter «activo» y motor (el motor inmóvil, lo inteligible, el bien práctico, etc.).
88 Se alude a Empédocles y, probablemente, también a Alcmeón de Crotona.
89 Como señala correctamente M. MIGLIORI (Aristotele, La generazione e la corruzione , Nápoles, 1976, págs. 198-199), los atomistas, a diferencia de los eleatas, toman un punto de partida que les permite respetar los datos naturales como la multiplicidad y el movimiento. Una explicación diferente propone JOACHIM (pág. 159).
90 Hemos colocado una coma para diferenciar la doctrina de Parménides y Zenón y, por otro lado (después de la coma), la de Meliso.
91 Objeción hecha por Aristóteles contra el atomismo. Lo verdaderamente uno es el átomo, la verdadera pluralidad es la reunión de átomos (separados entre sí por el vacío), que no puede configurar un cuerpo uno.
92 Probablemente, Alcmeón. Respecto de la doctrina de EMPÉDOCLES , cf. frs. 84 y 100. En los fragmentos supérstites no aparece la palabra póros .
93 Aristóteles equipara el vacío interatómico de Leucipo con los poros.
94 Véase n. 92. Aristóteles aquí parece soslayar el hecho que marca el principal contraste entre las doctrinas de los poros de Empédocles y de Leucipo: en el primero de estos filósofos se rechaza la existencia del vacío.
95 53c ss.
96 Texto eliminado por JOACHIM . Nosotros lo colocamos entre paréntesis, puesto que no parece carecer de sentido, si evitamos tomar el número infinito de figuras como referido a cada sólido o plano.
97 Retenemos esta frase que JOACHIM propone eliminar.
98 Del cielo III 1 y 7; IV 2.
99 I.e ., en nada se distingue este ejemplo del agua, del caso presentado. FILÓPONO , en cambio, entendía que en nada se distingue el agua originaria, del agua que se agrega (176, 11-12).
100 Cf. Fís . 190b24, 192al ss.
101 Probablemente haya que entender el movimiento de la materia sutil contenida en los poros.
102 Laguna, según JOACHIM .
103 La crítica aristotélica debe entenderse «trasladando la divisibilidad a la potencia en general: de este modo, todo cuerpo puede padecer división en todos y cada uno de sus puntos, y en la medida en que se admitan magnitudes indivisibles, en aquella misma medida resultará imposible esa magnitud o cuerpo», J. E. BOLZÁN , en Intern. Studies in Philosophy (1976), 169.
104 Cf. 315b34 ss.
105 Debe de tratarse de los filósofos pluralistas en general, antes que, como quiere VERDENIUS (pág. 55), de Diógenes de Apolonia.
106 Anaxágoras y sus seguidores (FILÓPONO , 192, 14). Contra JOACHIM .
107 Es decir, si la combinación se distingue de la «composición» sólo por las limitaciones de nuestra percepción.
108 En la combinación cada ingrediente guarda total semejanza con la totalidad. En la composición o agregación mecánica, en cambio, los componentes poseen cualidades distintas.
109 La krâsis (que traducimos por «mezcla» pues hemos vertido míxis por «combinación») es, en sentido estricto, una míxis de líquidos; cf. Top . 122b25.
110 Uno de los argonautas, célebre por la agudeza de su vista.
111 euóritas: cosas «cuya figura es rápidamente adaptable», JOACHIM , pág. 187.
112 Cf. Meteor . 387a11: «Algo es viscoso (glíschron ) cuando, siendo un líquido o un sólido blando, es estirable» (y no se divide en pequeñas gotas o partículas).
113 El término «homónimo» ha de entenderse aquí no en el sentido técnico aristotélico, sino en la acepción vulgar de «parecido» o «semejante».