Читать книгу Derechos humanos y transformación política en contextos de violencia - Daniel Vázquez - Страница 14
Tesis 4. Imperativo multidisciplinario
ОглавлениеDerivada de la matriz teórica básica generada por la globalización, sus consecuencias y determinaciones, en particular una de éstas, la del debilitamiento crítico del Estado nacional y de la noción dura de soberanía, es que las tendencias contrapuestas de la globalización condicionan al movimiento y a la teoría de los dh. Es, en virtud de ello, que se ha inducido y desarrollado recientemente una mutación en el discurso juiridicista dominante. Se trata de un desajuste crítico que tiende a desplazar al derecho del centro hegemónico en el discurso de los dh, y que propicia la irrupción del conjunto de las ciencias sociales y la filosofía en su conformación y desarrollo internos.
El impacto de este desarrollo crítico de la teoría de los dh no ha sido referencia exclusiva del ámbito jurídico, sino que se ha extendido al de las ciencias sociales en su conjunto; ha inducido una relativización de sus respectivos campos de conocimiento y una interrelación más intensa entre las distintas disciplinas (Estévez y Vázquez, 2010); asimismo, en ciertos territorios, como la filosofía del derecho y la filosofía política, a un radical y complementario intercambio conceptual. De lo indicado aquí es que se desprende un imperativo multidisciplinario al discurso de los dh, exigencia que interpela toda pretensión crítica y de adecuación a las circunstancias reales de una teoría actualizada de los dh. La complejización, extensión y debilitamiento del derecho como la modalidad hegemónica en la descripción, constitución y legitimación teorética de los dh ha llevado a la necesidad de una aproximación multidisciplinaria.
El movimiento y el discurso de los dh son tema relevante y esencial, referente obligado tanto política como jurídica y socialmente en el debate contemporáneo. La complejidad y riqueza que engloba el concepto dh nos impele a trasladar su estudio —una migración cultural— hacia una perspectiva más amplia que la generada por la especialización actual de las disciplinas del conocimiento humano. Si bien es cierto que el estudio del tema de los dh por tradición nos ha remitido al terreno jurídico, también es cierto que el debate y la investigación están (y han estado) lejos de agotarse en ese ámbito. El otrora discurso dominante del derecho se ha visto impelido a un replanteamiento radical respecto de los dh y a enfrentar inéditos problemas conceptuales, así como numerosos desafíos teóricos y metodológicos en ese ámbito.
En una perspectiva multidisciplinar no es plausible un solo enfoque, un solo método, una sola perspectiva para entender y hacer frente a sistemas complejos determinantes en la vida social (Kline, 1995: 10), como es el caso de los dh y de otros discursos y conocimientos ligados a la acción. Es necesario fragmentar y estudiar analíticamente las piezas de los sistemas complejos para poder entender el sistema en su conjunto, ya que, de no hacerlo, sólo conoceremos los elementos por separado y no su estructura y totalidad.
La posibilidad de un discurso multidisciplinario de los dh sólo se podrá construir en ausencia de enfoques universales, mediante la búsqueda de sistemas de definición y por la necesidad de incorporar —como método de control— diversos puntos de vista o dictámenes referenciales basados en otras disciplinas.
Para el estudio crítico de los dh, como conocimiento de la conexión del saber teórico con una práctica vivida, como el estudio de un objeto práctico y su correspondiente “dominio objetual” (Habermas, 1987: 76-ss.) tenemos que asumir la crítica de la comunicación hegemonizada por el discurso jurídico, que contiene una legitimidad limitada a lo legal[4] (una legitimidad incompleta y, por ende, sólo en y de apariencia). Por ello, hemos de evitar a toda costa arribar a una consideración derivada sólo del tipo de experiencia y acción determinados con criterios unilateralmente jurídicos (positividad, legalidad y formalismo).
El trabajo interdisciplinario representa un intento de colaboración entre disciplinas; en ese sentido, el discurso de los dh no sólo habla de jurisprudencia, leyes y normas sociales, sino también de economía, psicoanálisis, sociología, religión y antropología. El trabajo entre disciplinas nos permite no únicamente analizar (en sentido fuerte: “descomponer”) temas que en apariencia refieren sólo a un área del conocimiento, sino observar el hecho de que también interpela a otras ramas separadas del conocimiento humano y de la naturaleza.
En el plano subsiguiente a la interdisciplina, corresponde a la multidisciplinariedad, es decir, al conjunto de las ciencias sociales y a la filosofía (social, política, del derecho) lidiar con ese objeto poliédrico, complejo y múltiple que es el movimiento-comunidad imaginada de los dh. Práctica valorativa, de intervenciones múltiples, generadora de normas e instituciones diseñadas con la finalidad de la protección y el respeto de la dignidad de las personas; discurso social multidisciplinar que es discurso de los movimientos y las instituciones y de la relación —feliz o infeliz— con las instituciones mismas. Asumir la multidisciplinariedad de los dh presupone y produce una distancia (insuperable e insoportable) con las instituciones que los administran, gestionan y (autocríticamente) para quien piensa esa relación. Ya no es posible un pensamiento ingenuo, se quebranta la inocencia con respecto a permitir el cumplimiento feliz de las expectativas de las instituciones. Ésa es una de las paradojas de tensión irresoluble de los dh.
La paradoja posee, al menos, la virtud de recordar una de las características fundamentales de las ciencias de la sociedad: todas las aseveraciones que se enuncian pueden y deben predicarse por el sujeto que realiza la reflexión. Si la teoría de los dh no introduce esa distancia objetivadora (crítica), entonces, el discurso de los dh sucumbe a la pendiente resbaladiza del maniqueísmo: la parábola del inquisidor radical que desde las organizaciones de la sociedad civil abdica en favor de una representación populista del pueblo, o el inquisidor institucional que desde el poder de las instituciones públicas de defensa de los dh abdica en favor de las autoridades estatales.
El problema no consiste en hacer lo interdisciplinario o lo multidisciplinar per se, sino qué es lo multidisciplinar que hay que hacer. No se trata de un imperativo de moda intelectual, ni siquiera de la aplicación de un correctivo teórico que pondere la hegemonía del discurso jurídico, dados sus efectos debilitadores de la teoría y la práctica de los dh. Resulta pertinente asumir el imperativo multidisciplinario, producto obligado de la complejidad de la globalización, toda vez su inherente correspondencia con el sentido emancipatorio que anima o debería animar la teoría y la práctica de los dh.