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5. Alfabetizar a toda la población
ОглавлениеLos profesores transmitimos frecuentemente la percepción de que la escuela está fracasando en su tarea de formar ciudadanos competentes en el uso del lenguaje escrito. En esta atmósfera de desánimo, me atrevo a recomendar la lectura de un trabajo del profesor Emilio Sánchez Miguel, del departamento de Psicología Evolutiva y de la Educación de la Universidad de Salamanca, titulado: «¿Realmente somos conscientes de lo que supone alfabetizar a toda la población?»7.
Resumiré aquí la primera parte. Sánchez Miguel entiende por alfabetización la capacidad para adquirir nuevos conocimientos leyendo textos ajenos o de reconstruir sus pensamientos creando textos propios. Pues bien, la tarea de enseñar a toda la población una competencia tan compleja como el dominio pleno del lenguaje escrito es calificada por el autor del trabajo que comento como «un reto que no tiene precedentes». Esta competencia, prosigue Sánchez Miguel, hasta hace apenas unas décadas, únicamente la alcanzaba una minoría (cada vez más amplia) de la población. Ante la constatación de que un numeroso grupo de alumnos no consiguen esta competencia completa se genera una sensación de fracaso. Ello ocurre porque comparamos la vida real de las aulas con un ideal, no con otras situaciones que sean efectivamente comparables.
Sánchez Miguel propone que contrastemos el aprendizaje del uso del lenguaje escrito (tarea enormemente compleja) con lo que sucede con algunos individuos que llegan a ser completamente expertos en algo, como ocurre en el caso de músicos o atletas de primer nivel. ¿Cuál es la trayectoria de quienes alcanzan el pleno dominio de tales competencias?, ¿en qué condiciones tiene lugar? Y señala tres rasgos que la caracterizan:
-formación prolongada en el tiempo,
-apoyo cognitivo y emocional,
-un compromiso sostenido con la tarea.
Sánchez Miguel pone énfasis en la complejidad de la competencia para aprender mediante la lectura y la escritura, y subraya que el aprendiz ha de ser concienzudo cuando ha de «recabar información y conocimientos [en los textos] para resolver problemas diversos, para clarificar conceptos [siendo consciente] del modo de obrar cuando resume, organiza, esquematiza o presenta la información».
La consecuencia que se deriva de estas reflexiones es que, para juzgar lo que percibimos como fracaso, es necesario comprender el alcance del proyecto de alfabetización de todos los ciudadanos: se pretende que «todos los alumnos estén vinculados a un proyecto de formación que reclama durante muchos años un compromiso sostenido».
Sánchez Miguel concluye la primera parte de su trabajo con la siguiente afirmación:
«La cuestión no es, sobra decirlo, renunciar a universalizar el dominio del lenguaje escrito, sino tomar nota de la extraordinaria novedad de semejante empresa».