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Abril de 1831
ОглавлениеCuando, por error, Paz se acercó a una partida enemiga y cayó boleado3 de su caballo, no fue solo Paz el que cayó, sino también toda la causa unitaria. El mando militar de los unitarios quedó en las manos de Lamadrid, pero este, sin las dotes de militar de Paz, fue perdiendo todo lo que el anterior había ganado. Su reconocida crueldad solo sirvió para que ambas partes, con la menor excusa, optaran por fusilar a los prisioneros.
El coronel Luis Videla, nombrado Gobernador de San Luis por Paz, fue vencido por federales mendocinos. Baigorria fue tomado prisionero y llevado a Mendoza junto con otros veintiocho oficiales unitarios. Fue entonces que el capitán encargado de la cárcel recibió instrucciones de fusilar a los prisioneros. Mandó a su sargento con cuatro soldados al corralón donde estaban los presos. Allí el sargento los fue llamando uno a uno, sin que ellos supieran de qué se trataba, aunque algunos lo sospechaban. El sargento hizo una lista con el nombre de cada uno de ellos. A medida que los anotaba, los iba mandando custodiados al patio central. El sargento terminó, ya no quedaban oficiales unitarios en el corralón. Le dio la lista con los nombres a uno de sus soldados, para que se la llevara al capitán. Se escuchó el clarín que precedía el fusilamiento. El sargento ya se iba del corralón, cuando uno de sus soldados le dijo: “Sargento, en las letrinas hay un puntano. Es uno de los unitarios”.
Al sargento no le gustaba que sus subalternos le dijeran qué era lo que había que hacer. La lista estaba terminada y entregada, no pensaba exponer su error, así que de mala manera le contestó al soldado: “¡Cállese usted, adulón! Yo llevo lo que se me pidió. La vida de ese hombre, esta vez, se salvó.”
Ese hombre era Manuel Baigorria y esa vez, como le pasaría muchas otras veces, había salvado su vida por muy poco.
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