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Miércoles 5 de septiembre

05:30 p.m.

Sulli

Random Cyber

La vida de una fan no es sencilla. Sulli lo sabe muy bien porque lleva muchos años en ello, pero esos días el mundo se ha torcido. Lo puede ver a su alrededor mientras sale de la universidad. Caras sin identidad. Expresiones desganadas, carentes de ilusión, como si hubieran perdido a alguien importante en sus vidas. Como si hubieran perdido a D. Sun. Es bastante posible que no sea eso por lo que muestran esas expresiones, a ella le da igual.

¿Qué probabilidades había de que falleciera uno de los grandes iconos del k-pop? Y más de esa manera.

D. Sun era el líder de uno de los grupos con más fama en la industria. Incluso tiene proyección internacional. Bright ha cantado en estadios de Chicago y Brasil. Sulli sabe que están sometidos a presiones insoportables y que sus capacidades tienen un límite, aun así, eso no lo hace menos lamentable.

¿Qué le ocurría a D. Sun para llegar a ese extremo?

Entra en el Random Cyber saludando al dueño y se dirige hacia la trastienda sin detenerse. El olor de los fideos instantáneos la rodea mientras camina hasta la puerta del fondo.

Igual que siempre, la puerta se atasca cuando Sulli intenta abrir. Empuja y, al mismo tiempo, tira de la manecilla un poco, hacia arriba. Cede y entra en la sala para dirigirse a la taquilla y sacar unos cascos de diadema —los que le dan en el trabajo son una verdadera porquería— y su disco duro externo.

Su bebé.

Es casi su vida.

Porque en esos ceros y unos está todo el fruto de su trabajo.

Incluso se olvida de la horrible sobrecamisa que debe ponerse para trabajar cuando piensa en el último vídeo que está montando por el cumpleaños de Eunha, una de las integrantes de N. E. T., el trío de chicas que la tienen completamente enamorada desde que salieron de la nada hace ocho meses.

Pertenecientes a la pequeña Scarlet Company, Sulli sabe que van a arrasar en la categoría rookie de los premios de ese año y quiere celebrar cada hito. Incluidos los cumpleaños, como es el caso. La única razón por la que está a medias es D. Sun; pero, igual que se obligó a salir de la cama, Sulli debe seguir adelante.

Se recoge el pelo en una coleta bastante deshecha y saluda al compañero que termina su turno cuando ella llega.

—Cuidado con esas dos —explica señalando con disimulo a un par de adolescentes que sollozan—, llevan unas dos horas así.

—¿Es por el de Bright?

—Yo apostaría que sí.

El joven se encoge de hombros y se aparta del mostrador para dejar que tome el puesto. Sulli se sienta en la silla con ruedas y coloca el respaldo maldiciendo que Ham siempre lo deje demasiado blando para su gusto.

La configuración se carga y revisa la bandeja de entrada del correo. Los últimos días ha recibido tantos mensajes aportando información falsa sobre lo ocurrido con D. Sun que podría escribir una saga de fanfics sin que le temblaran las pestañas. Menuda imaginación tienen los seguidores de su página web y cómo les gusta mentir para que Behind the Masquerade quede en entredicho.

Pero Sulli no lo permite, cuando abrió el portal de noticias se prometió a sí misma ser íntegra. Ni siquiera con los artistas que le caen medio mal. Aunque reconoce que le encanta hacer alguna gracia sobre el líder de St!gma —porque le parece un pesado—.

Una vez comprueba que la mayoría de los correos electrónicos son falsos, los selecciona y borra. Se queda solo con aquellos que parecen más interesantes.

—¿Que Jaehee qué?

—Perdona, queremos otras dos horas —dice una de las chicas que se le acerca con ojos llorosos.

A Sulli le cuesta apartar la vista de la pantalla por la tontería que acaba de leer, aunque al final lo hace y le tiende una caja de pañuelos desechables después de coger el dinero.

—Ánimo.

Le parece terrible lo sucedido, y no es como si ella no hubiera llorado durante horas mientras ponía a todo volumen las canciones de D. Sun, pero lo de dar rienda suelta al sufrimiento en un lugar público no lo entiende. Igual que todas las sucias mentiras que están vertiendo sobre el maknae de St!gma.

—Esta gente es de lo peor.

Sus ojos regresan a la pantalla y se ponen en blanco. No soporta que se inventen que Jaehee abusa de estupefacientes. Y tienen las narices de basarse en lo que le ha ocurrido y que raramente pueda estarse quieto. Lo que le parece a Sulli es que está lleno de energía, ya querría ella tener esa vitalidad.

—Venga, dadme algo de provecho.

Apoya la barbilla en el dorso de la mano y observa los siguientes correos hasta que su mirada se centra en uno con el corazón encogido.

En él se detalla el contenido de la nota de despedida de D. Sun. La compañía prefiere reservar lo escrito por el líder de Bright hasta que la situación se haya calmado, pero Sulli tiene la parte dedicada a las glowies ante sus ojos.

Al completo.

Una fotografía en la que se aprecia la letra de D. Sun. No necesita corroborarlo porque la conoce de sobra. No por nada es de sus cantantes preferidos. Tiene unos cuantos discos firmados por él de varias fansigns a las que ha ido.

El corazón le late muy rápido mientras redacta el post para sus enmascarados.

Stigma

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