Читать книгу El delito televisado - Martín Becerra, Gabriela Benza - Страница 13

Planificar, seleccionar y elaborar la información

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Se improvisa más de lo que se cree. No todo está calculado”, es una frase que sostuvieron muchos entrevistados al referirse a la “cocina” de un noticiero. Al margen de las noticias de último momento (breaking news) que pueden reestructurar el temario, incluso en el momento del vivo los productores reconocen diversas situaciones que suelen obligar a la improvisación: falta de recursos técnicos y económicos, notas que “se cayeron”, problemas técnicos, coberturas extensas pero sin imágenes que obligan a la repetición indefinida de un mismo insert. Aunque para un observador externo, incluso para la audiencia, todo podría estar completamente planificado, lo cierto es que intervienen factores que alteran las rutinas.

Lo dicho no supone la ausencia de pautas estrictas de trabajo. Al contrario, en los noticieros hay economías de tiempos que deben cumplirse, distribución de roles y tareas, y rutinas productivas que derivan en un proceso estandarizado, con matices entre un canal y otro derivados de la estructura del medio.

Por otra parte, fue recurrente durante las entrevistas la naturalización de ciertas pautas que opacan, en muchos casos, la discusión en las reuniones de producción. Un claro ejemplo está vinculado con la calificación habitual que se hace de víctimas o de victimarios –aspecto puesto en discusión en el capítulo “El binomio víctima-victimario y su figuración discursiva para la atribución de responsabilidad”; tal es el caso de términos como “motochorro”, apelativo con fuerte carga valorativa que no suele ponerse en discusión: “Si va en una moto y roba, va a ser motochorro. Siempre”, dijo una entrevistada de Canal 11, AMBA.

El delito televisado

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