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Furúnculos y abscesos

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Si en tu cuerpo aparece una zona hinchada, enrojecida y caliente, una forunculosis o un simple absceso puedes combatir estos trastornos concentrando primero el pus para poder extraerlo después. Para ello, conviene proceder de la siguiente manera: cocer en agua semillas de lino molidas o, mejor aún, semillas de fenogreco. La papilla caliente obtenida se aplica para ablandar, acumular y hacer salir después el pus. Si no se dispone de semillas de lino ni de fenogreco se puede emplear patata hervida bien caliente; esta se aplasta con un tenedor y se aplica sobre la zona afectada mientras esté todavía caliente. Una vez que se haya vaciado el pus hay que limpiar bien la herida con suero láctico concentrado diluido en agua y se espolvorea con lactosa o, todavía mejor, con calcio biológico en polvo, tras lo cual se aplican encima unas hojas de col machacadas. Con este sencillo procedimiento se consiguen buenos resultados, pero aún podemos mejorar el proceso curativo tomando extracto de levadura o levadura seca. En caso de padecer una forunculosis conviene hacerse analizar la orina por si se detecta en ella la presencia de azúcar.

El pequeño doctor

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