Читать книгу Comentario al texto hebreo del Antiguo Testamento - Job - Franz Julius Delitzsch - Страница 88
Job 9, 5-7
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5Remueve montañas sin que ellas sepan que él las ha derruido con su ira.
6Hace que la tierra tiemble en sus lugares y que sus pilares se tambaleen.
7Manda al sol, y el sol no sale, y él pone sello a las estrellas.
W[d"_y" al{åw> (Job 9, 5), y las montañas no saben, puede traducirse también: “sin percibir o conocer por qué”, pero es más natural tomar las montañas como sujeto (sin que ellas perciban…). אשׁר, quod, qué (no “cómo”, en contra de Ewald, 333, a), tras W[d"_y", como en Ez 20, 26 y Ecl 8, 12.
Incluso las altas montañas son inconscientes del cambio que Dios efectúa en un momento en ellas. Antes de que lo adviertan, el cambio se ha hecho ya, como implica el pretérito; el despliegue destructivo de su ira es irresistible, Dios realiza las cosas de inmediato.
Dios hace que la tierra empiece a cambiar del lugar (cf. Is 13, 13), dentro del espacio que antes ocupaba (Job 26, 7), de manera que, al ponerla en movimiento, él hace que se muden y tiemblen sus pilares, es decir, sus fundamentos más profundos (Sal 104, 5), que son removidos y que cambian sin que los hombres lo adviertan. Aquí pudieran quizá evocarse las montañas más altas, que reciben el nombre de pilares, como si fueran los soportes del cielo (Job 26, 11).
Por su mismo deseo todopoderoso, Dios dispone del sol y las estrellas. Aquí el sol recibe el nombre de sr<x,, lo mismo que en Jc 14, 18, donde encontramos חרסה con un ah que no se acentúa, y en Is 19, 18, donde ‛Ir ha-Heres (sr<h,êh; ry[) es un juego de palabras con las que se traduce el nombre griego de Ἡλιοπολις, en Egipto); esta palabra proviene quizá de la misma raíz que חרוּץ, uno de los nombres poéticos de oro.
Cuando Dios lo manda, el sol no sale, y quedan selladas las estrellas, es decir, ocultas tras las densas nubes, de manera que el cielo se vuelve oscuro y no brilla. Se podría pensar, con Schultens, que Job se está refiriendo aquí al diluvio de Gen 6, o con Warburton, a la oscuridad de las plagas de Egipto, y al hecho de que el sol se detuvo por mandato de Josué; pero estas son solo ocasiones históricas de un principio que se afirma aquí como experiencia universal del poder divino.