Читать книгу Nunca digas tu nombre - Jackson Bellami - Страница 21

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Al entrar en el gimnasio, el rostro de Connor se encendió como una bengala de rescate. La decoración, toda de motivos internacionales, había sido cubierta por banderines con los colores del Orgullo, símbolos feministas y mensajes en contra del patriarcado social.

Cruzó la pista hasta el escenario, subió de un salto y fue directo a por Amy, quien se encontraba hablando con Doug Sutton, o DJ Sutton para todos.

—¿Qué cojones has hecho con la decoración? —atacó a Amy.

—Lo mismo que estoy haciendo con la música —respondió, orgullosa—. Hay canciones machistas en la lista. Solo estoy remplazándolas por temas que hablan sobre el poder de las mujeres y la igualdad.

—Ni se te ocurra cambiar la lista o no volverás a pinchar en baile alguno, Sutton —amenazó al chico con unos auriculares gigantes.

—Eres un maldito dictador, Payton —comentó Amy.

—Pues espera a ver lo que voy a hacer con tu estúpida decoración, chalada.

Connor volvió a saltar del escenario. Como un poseso, tiró de banderas, carteles y emblemas a riesgo de destrozar todo el ornato que la clase de manualidades de la profesora Pample había creado para la ocasión. Amy no se saldría con la suya aquella noche. Ni aquella ni ninguna, si de él dependía. Reunió todo el material y lo arrojó al cubo de basura más cercano. Después, recogió los vasos ya usados que había por las mesas altas para vaciarlos sobre los símbolos de género. Así los dejaría inservibles.

El ejército de Amy no tardó en responder a aquella blasfemia socio-sexual. Llamaron a Connor machista, fascista, homófobo y alguna que otra frase ensayada.

—Acabaremos contigo, Connor Payton —oyó en la voz de Amy—. Tenlo por seguro.

Nunca digas tu nombre

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