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11. HICKS J. (1969) A THEORY OF HISTORY

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Nuestro autor se plantea en qué sentido se puede intentar formular una ‘teoría de la historia’, dado que –como destaca– para muchos expertos teoría e historia son disciplinas opuestas o, en el mejor de los casos, son disciplinas alternativas. Su visión de la relación del historiador con la teoría es clara y la expresa con contundencia: No es asunto del historiador pensar en términos teóricos. O quizá se concedería que puede hacer uso de algunas partes pequeñas y desconectadas de teoría que sirvan como hipótesis para la ilustración de algunos procesos históricos particulares; pero sólo esto. Creo que comprendo este escepticismo y, en cierta medida, lo comparto. Estoy más de acuerdo con él que con los grandes proyectos de Toynbee o Spengler, los artífices de modelos históricos que tienen más atractivo estético que científico. Definitivamente, mi ‘teoría de la historia’ no será una teoría de la historia en este sentido84.

Hicks se plantea en qué sentido se puede intentar formular una ‘teoría de la historia’, dado que –como destaca– para muchos expertos teoría e historia son disciplinas opuestas o, en el mejor de los casos, son disciplinas alternativas. Su visión de la relación del historiador con la teoría es clara y la expresa con contundencia: No es asunto del historiador pensar en términos teóricos. O quizá se concedería que puede hacer uso de algunas partes pequeñas y desconectadas de teoría que sirvan como hipótesis para la ilustración de algunos procesos históricos particulares; pero sólo esto. Creo que comprendo este escepticismo y, en cierta medida, lo comparto. Estoy más de acuerdo con él que con los grandes proyectos de Toynbee o Spengler, los artífices de modelos históricos que tienen más atractivo estético que científico. Definitivamente, mi ‘teoría de la historia’ no será una teoría de la historia en este sentido. Una crítica realmente dura, dirigida explícitamente por nuestro autor a dos historiadores reconocidos que se han arriesgado mucho más allá de los hechos ocurridos y de su conexión, formulando sus propias interpretaciones generales sobre la dinámica histórica.

El otro referente de Hicks sobre el tema es –inevitablemente– Marx, de quien afirma que aplicó a la historia algunas ideas generales que tomó de su economía, por lo que el modelo que él imaginó en historia tenía algún soporte extra-histórico. Esto es mucho más de lo que deseo intentar. Marx elaboró una teoría de la historia, centrada en el materialismo histórico y en la sucesión de modos de producción: es posible que Hicks se refiriera a este aspecto de la teoría global de Marx, pero no lo especifica. Prosigue: No parece irracional suponer que podamos obtener de las ciencias sociales, y no sólo de la economía (en vista de lo que se ha dicho), algunas ideas generales que puedan utilizar los historiadores para ordenar su material. Supongo que la mayor parte de los historiadores están de acuerdo en que esto es así. Lo que queda como una cuestión sin resolver es si esto sólo puede hacerse en pequeña medida, para propósitos concretos, o si puede hacerse en gran escala, de manera que el curso general de la historia pueda encajar en aquélla, al menos en algunos aspectos importantes.

Sigue con una nueva referencia a la obra de Marx, en esta ocasión para lamentar los escasos avances que se han realizado en una línea que –a su juicio– disponía de potencialidades relevantes: Sin embargo, es sorprendente que cien años después de El capital, después de un siglo durante el que ha habido enormes progresos en las ciencias sociales, haya surgido tan poca cosa más; ahora bien, ello no significa que Hicks adopte el enfoque de Marx sobre el tema, pues sigue y escribe: Aunque Marx haya estado en lo cierto es su visión de los procesos lógicos que funcionan en la historia, nosotros, con más conocimiento de la realidad y de la lógica social del que él tenía, y con otro siglo de experiencia a nuestra disposición, deberíamos concebir la naturaleza de aquellos procesos de una forma diferente.

Hicks se propone contribuir al tema y se plantea por dónde empezar. Su opción consiste en destacar que Hay una transformación que es previa a la aparición del capitalismo de Marx y que, en términos de economistas más recientes parece que es aún más fundamental. Esta es la aparición de la economía de cambio. Esto nos vuelve a una etapa de la historia muy anterior, al menos para sus comienzos, una fase sobre la que destaca se sabe muy poco85.

Concluye, escribiendo: Dije al principio que no daría a la ‘historia económica’ una interpretación estricta. Espero haber cumplido esta promesa. He intentado presentar la historia económica, a la manera que lo hicieron los grandes escritores del siglo XVIII, como parte de una evolución social considerada mucho más ampliamente. He intentado indicar las líneas que conectan la historia económica con las cosas que ordinariamente consideramos fuera de ella. Pero cuando uno llega a ser consciente de estos lazos, comprende que reconocerlo no es suficiente. Hay hilos que van de la economía a las otras ciencias sociales, a la política, a la religión, a la ciencia y a la tecnología, se desarrollan ahí y después vuelven a la economía. He hecho poco por seguirlos; pero de ningún modo trato de negar su existencia86.

El libro Capital and Time fue publicado en 1973 y, en el mismo, Hicks desarrolla lo que denomina una ‘teoría austríaca del capital’ –en la línea de Böhm-Bawerk y de Hayek– con el objetivo de eliminar sus insuficiencias y errores que –a su juicio– limitaban su validez y su aplicación. En su planteamiento juega un papel clave el Teorema Fundamental, según el cual –salvo en un caso límite –que explica ha decidido excluir de su consideración– una reducción del tipo de interés incrementa el valor actualizado de la curva de todos los procesos…mientras que un incremento del tipo de interés lo reducirá. Ya he mencionado la crítica de E. Burmeister.

Valor y capital. Escritos escogidos

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