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La importante función de las arterias
ОглавлениеCuando pienso en el inmenso tráfico que no cesa, mañana y tarde, por las vías de acceso a la ciudad de Nueva York, entiendo que la expresión «arterias de tráfico» resulta acertada. Si el tráfico se parase en ellas, la gran ciudad no podría sobrevivir mucho tiempo. Si nos ocupamos con detenimiento, veremos lo importantes que son las vías de tránsito de nuestro cuerpo, es decir, las arterias. Si estas pierden su elasticidad, se estrechan y se calcifican, el cuerpo más hermoso, con sus miembros bien formados y con una buena masa muscular, va a degenerar y a fallar, al igual que un bien dotado y entrenado cerebro. La propia estructura anatómica de las arterias ya nos informa sobre su importancia. Imaginémonos, para ello, un tubo formado por diversas capas y con una pared interna elástica y lisa; encima de ella se encuentran el resto de las capas, formadas por tejido conjuntivo, en parte elástico y en parte laxo, aunque resistente a los desgarros. Este tubo arterial puede llegar a soportar hasta unas veinte atmósferas de presión.
Conociendo estos datos, ya podemos hacernos una pequeña idea de nuestras principales arterias. Al igual que el corazón, las arterias también poseen sus propios vasos que las nutren; se trata de una red vascular presente en sus paredes que recibe el nombre de vasa vasorum. Las paredes arteriales también poseen una red linfática propia y todo un cableado de fibras nerviosas. A medida que las arterias de nuestro cuerpo se encuentran más alejadas del corazón, más se ramifican y mayor resulta el calibre global, por lo que la presión con que les llega la sangre, así como el grosor de las paredes arteriales será cada vez menor hasta llegar a la red de los capilares sanguíneos. El grosor de cada capilar sanguíneo es unas cincuenta veces menor que el del cabello humano más fino.