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Calcificación de las arterias, trombosis coronaria39 e infarto de miocardio
ОглавлениеEn mi estancia en el Extremo Oriente, durante un tiempo presté especial atención a las enfermedades antes citadas y pude comprobar que tanto en Corea como en Japón, Filipinas e Indonesia la gente del campo, principalmente, apenas las padecían. En estos casos se trataba sobre todo de personas acomodadas que habían alcanzado un nivel de vida más elevado. En estos países la gente del campo consume poca grasa, de forma que el consumo medio diario de grasa y de aceite no supera los 50 g por persona y día. Además, la grasa y el aceite consumidos suelen ser de producción propia y con un elevado contenido de ácidos grasos insaturados. Igual de importante que el problema de la grasa es la costumbre, digna de imitar, de satisfacer con arroz sus necesidades de hidratos de carbono. El arroz tiene la propiedad de mantener jóvenes las arterias durante mucho tiempo. Puedo decir que donde he encontrado un mejor estado de los vasos sanguíneos, sobre todo de las arterias, es en aquellos pueblos en los que el arroz constituye su alimento principal.
El consumo habitual de algas marinas constituye un gran misterio que contiene algunos enigmas de cara al futuro. En países como Corea, Japón y en muchas provincias de China es habitual comer arroz con finas hojas de algas prensadas. Nosotros mismos nos acostumbramos a ello durante la estancia en dichos países, y la verdad es que nos sentó muy bien. Quienes deseen evitar las tres enfermedades que titulan este capítulo y, en caso de que ya se padezcan, quieran combatirlas con éxito deberán atender a las reglas o normas expuestas a continuación, ya que constituyen los requisitos previos para conseguir buenos resultados preventivos y terapéuticos:
1. Se realizará un consumo moderado de alimentos ricos en proteínas y grasas, evitando, en lo posible, las grasas de origen animal. Las necesidades del organismo en grasas se cubrirán principalmente con el consumo de aceites producidos de una forma natural. Entre ellos destacan los aceites de girasol, adormidera y maíz, así como los de germen de trigo y cardo.
2. La base de la alimentación debe ser el arroz integral.
3. El arroz integral con requesón se complementará con una buena cantidad de hortalizas crudas. Se tomarán cada día ensaladas frescas que prepararemos con suero láctico concentrado y aceite elaborado de una forma natural.
4. Como complementos dietéticos, se toman en consideración el aceite de germen de trigo, tomado directamente o en forma de perlas, y el alga marina kelp, así como todos aquellos alimentos que contienen algas. En caso de padecer hipertensión arterial se omite el alga kelp.
5. En cuanto a los quesos, se tomará solo queso fresco o requesón. Quienes no deseen abandonar la vieja costumbre de comer carne o les sea difícil poder hacerlo deben tomarla solo en contadas ocasiones y en pequeñas cantidades. Lo mismo podemos decir de los huevos, que en ningún caso deben consumirse duros.
6. Hay que usar poca sal para condimentar y, en todo caso, será siempre marina o utilizaremos la sal marina con plantas aromáticas y hortalizas frescas.
7. Es muy importante abastecer bien al cuerpo de oxígeno, lo que se consigue corriendo y respirando al aire libre en el campo. Si no es posible hacerlo a diario, al menos hay que estirar las piernas los fines de semana, en lugar de estar sentado en un local o al volante de un coche.
Quienes cumplan estas siete reglas a conciencia verán que su vida se alarga y no tendrán que padecer ni superar demasiados achaques al llegar a una edad avanzada. No se verán fastidiados por calcificaciones arteriales ni incomodados por una trombosis coronaria39 ni deberán temer que un repentino infarto de miocardio ponga fin a su vida. Si obedecemos de esta forma sencilla a la naturaleza, ella nos será también fiel y obediente.