Читать книгу Casiopea y la bóveda celeste - Lautaro Mazza - Страница 16

E L R E O

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Esa noche, Andrómeda se encontraba interrogando a uno de los últimos reclusos de aquella cárcel de espejos

—¿Por qué seguís insistiendo con lo mismo? Todos te vieron.

—Juro que yo no fui, es imposible

—Eras el único que tenía contacto con la tierra oscura de las Galdénadas.

—¿Y esto que tiene que ver?

—Son las mujeres más controversiales del cosmos, pudren y estropean dimensiones.

—Estás equivocada, ellas no tuvieron nada que ver, yo sé quién sabía todo…

—¿Quién?

—Salkdyan…

—No, mirá, tené cuidado con lo que vas a decir porque me olvido que estamos regidos por reglas. ¡Decime la verdad, admití que vos sos el culpable y por eso podés ver el fin del mundo, porque compartiste una conexión profana con las Galdénadas!

—Qué mal habla eso de vos, así que corromperías los códigos mágicos estelares… Andrómeda, te lo digo por última vez, no soy el culpable y no tengo idea de por qué puedo ver la ciudad en llamas…

—Tené cuidado con lo que decís…

—Digo la verdad, pero podría investigar más si me sacaran de esta caja de espejos. Mi reflejo no deja de atormentarme y eso me impide ejercer mis facultades…

—Ja, ja, ja. ¿Tus facultades? No me hagas reír, lo que pedís está fuera de discusión y te reitero, por si no te quedó claro, estás preso, no estás de joda en un hotel cinco estrellas. –Esta vez Andrómeda había sacado a la luz su lado más severo y rígido, aquel lugar requería de mentes fuertes y ella no era la excepción. Con decoro, Kosmo irrumpió en aquella fría cárcel preocupado.

—Andrómeda, tenés que ver algo, está pasando de nuevo. –De inmediato los dos se dirigieron al recinto galáctico y detectaron nuevamente que la constelación de Casiopea emitía importantes destellos.

—Es increíble, hace tiempo que no brillaba así, me preocupa un poco.

En aquel recinto ambos percibieron la intermitente energía de magnitudes siderales, Andrómeda recordó el día en que un poderoso oráculo le había predicho que un nuevo amanecer lleno de magia llegaría sin previo aviso, alguien vendría y ese alguien solo despertaría si el fin estaba cerca.

—Kosmo, tenemos que esperar un poco más, las señales son claras, Escipión vio algo y esta energía es muy poderosa

—Y si es…

—No sabemos, esperemos un poco.

Esa noche Andrómeda supo que estaba al frente de uno de los sucesos más importantes de toda su historia. Ninguno podía dejar de observar cómo aquella constelación enviaba poderosas descargas de energía hacia la tierra.

—An, la fuente que emite la energía podría estar a miles de millones de años luz, o al lado nuestro.

Kosmo tenía un fuerte presentimiento.

—Lo sé, es tan grande que abarca una franja muy amplia.

Selene ingresó en el recinto y preocupada les informó que alguien había viajado en el tiempo sin permiso.

Casiopea y la bóveda celeste

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