Читать книгу Bangladesh, tal vez - Eric Nepomuceno - Страница 11

2

Оглавление

Llovió durante todo el día, la noche y el día siguiente. Es tarde, el teniente dice: “Algo sucedió. Vamos a investigar. Se quedan diez aquí, y el resto viene conmigo. El soldado Emilio se encarga de los que se quedan. Esperen hasta el amanecer. Si no volvemos, los que se quedan deben irse. Sigan la vereda de abajo, la que va bordeando el pasto y la colina. El enemigo está cerca”.

Esta noche llovió mucho más. Mis botas pisan el lodo, mientras Enrique maldice a Dios, al cielo y a todos los santos que recuerda, e insulta también al padre Villegas, de Cochabamba, a quien tanto había elogiado antes, por un sermón que le había escuchado tres años atrás.

El Negro Raúl permanece en silencio. Enrique mira el pasto a través de los árboles y la lluvia. En la mañana, cuando salimos a buscar la vereda de abajo, la que bordea la colina, hace mucho frío.

Bangladesh, tal vez

Подняться наверх