Читать книгу Bangladesh, tal vez - Eric Nepomuceno - Страница 23
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ОглавлениеEllos tenían tres mosquetes –el mío seguía en manos del Negro Raúl–. El jefe ahora era otro, y dijo: “Anda, Enrique, te toca”.
Y él cumple. Y luego cumple Renato.
Ellos tenían tres mosquetes –el mío seguía en manos del Negro Raúl–. El jefe ahora era otro, y dijo: “Anda, Enrique, te toca”.
Y él cumple. Y luego cumple Renato.