Читать книгу Bangladesh, tal vez - Eric Nepomuceno - Страница 22

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Cuando El Negro Raúl se levanta, lleno de sudor, debajo de su ojo izquierdo escurre un hilo de sangre. Una vez de pie, patea a la mujer y dice: “Anda Enrique, te toca”.

La cara de la mujer está hinchada, sus ojos llenos de odio. No reacciona cuando Enrique, el jefe, se lanza sobre su cuerpo, piernas y sangre.

Enrique salta hacia un lado y dice: “Negro, Negro… la mujer…”

La mujer no pelea ni grita ni gime.

Bangladesh, tal vez

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