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III. ECOLOGÍA POLÍTICA: ANTECEDENTES Y VINCULACIONES DE PRESENTE
Оглавление“La ecología política combina las inquietudes de la ecología (antropología ecológica), y una economía política ampliamente definida. Juntos abarcan la dialéctica constante del cambio entre la sociedad y los recursos naturales, y también entre las clases y los grupos dentro de la sociedad misma” (Blaikie y Brookfield, 2015 [1987], p. 17).
En primer lugar, deberíamos referirnos al concepto de “economía política” que se centraría en las formas de acceso a la riqueza y al poder, “tal y cómo se concreta en los procesos de trabajo y con sus implicaciones en la conformación de jerarquías sociales” (Comas d’Argemir, 1998: 12). Principalmente, se ocuparía de dos aspectos: los procesos de producción y de distribución, y a partir de aquí se interesa por las dimensiones sociales, políticas y culturales con respecto a estos procesos económicos. Por lo tanto, la “economía política” maneja un concepto de cultura que pone en relación estos procesos económicos con aspectos sociales, políticos y culturales de manera amplia. Lo relevante al acercarse al estudio de una cultura será la relación o articulación que se da entre los procesos históricos y sociales globales y de larga duración.
De manera complementaria a esta primera disciplina, podemos situar entonces el contexto en el que emerge la llamada “ecología política”. Surge en la década de los años 80, con la intención de ampliar la perspectiva de la economía política hacia enfoques que tengan en cuenta la interacción de la actividad humana con el medio ambiente. Se propone, además, modificar o ampliar los planteamientos existentes desde la ecología cultural, introduciendo una dimensión política en el análisis.
En este sentido, la ecología política se plantea las posibilidades de implementar políticas orientadas a favorecer los problemas socio-territoriales (Calderón-Contreras, 2013). En este sentido, y buscando sus vinculaciones presentes, estaría vinculada con distintas disciplinas que pasan por la sociología, la geografía, la antropología, la ciencia y política y, por supuesto, la ciencia económica. En este interés por abarcar el análisis de los procesos ambientales y sus causalidades, los trabajos dominantes en esta disciplina se han interesado por estudiar cómo la degradación de los recursos naturales ha estado vinculada con los factores de pobreza y marginación de determinados grupos sociales. El estudio del acceso a los recursos naturales, su utilización, sobreexplotación, apropiación y gestión ha ocupado el interés de la ecología política, vinculado estos aspectos con los procesos sociales, culturales y políticos, así como con los modos y las relaciones de producción.
En términos más antropológicos, esto es, de interpretación de cómo las distintas poblaciones establecen vínculos entre sus diferentes instituciones, sería relevante señalar la relación que se concreta entre la tecnología –empleada para la obtención de recursos– y los rituales establecidos en relación a esta práctica. Estos rituales implican que la actividad de extracción y producción no se entiende como un hecho aislado, desvinculado del resto de “actividades culturales”, sino que significaría un medio vinculado a una finalidad envuelto, además, de una cobertura ritual que da significado más allá del hecho económico. En este sentido, podemos referirnos a los trabajos de Firth (1939) que en sus etnografías observa cómo la construcción de una canoa, en una población concreta, está acompañada de rituales de diferentes tipos. Existirían, de este modo, rituales de producción de bienes, de conservación o incremento de recursos, de protección e incluso de destrucción.
Por lo tanto, en un escenario donde el capitalismo acelerado despliega una acción intensa y global, las propuestas de la ecología política surgirían con la intención de devolver al hecho ecológico un lugar de actuación “renovado”. Más allá de las relaciones de poder y el orden simbólico otorgado a la naturaleza desde una intención utilitarista de la misma, la ecología política plantea una nueva visión de las relaciones que se establecen entre naturaleza, cultura y tecnología.