Читать книгу Los mitos griegos - Robert Graves - Страница 52
Оглавление46. Tereo
a. Tereo, hijo de Ares, gobernaba a los tracios que ocupaban entonces la Dáulide fócida, aunque algunos dicen que era rey de Pagas en Me gara.1 Habiendo actuado como mediador en una disputa fronteriza en nombre de Pandión, rey de Atenas y padre de los mellizos Butes y Erecteo, se casó con la hermana de éstos, Proene, quien le dio a su hijo Itis.
b. Desgraciadamente Tereo, fascinado por la voz de la hermana menor de Proene, Filomela, se había enamorado de ella y, un año después, escondiendo a Proene en una cabaña rústica cerca de su palacio de Dáulide, informó de su muerte a Pandión. Éste dio sus condolencias a Tereo y generosamente le ofreció a Filomela para que ocupara el lugar de Proene, poniendo a su disposición guardias atenienses para que la escoltaran hasta Dáulide, donde se iba a celebrar la boda. Tereo asesinó a estos guardias y, cuando Filomela llegó al palacio, ya la había obligado a acostarse con él. Proene se enteró pronto de las noticias, pero, como medida de precaución, Tereo le cortó la lengua y la recluyó en los aposentos de las esclavas, donde consiguió comunicarse con Filomela bordando un mensaje secreto entre los motivos del traje de novia destinado a ella. El mensaje decía simplemente: «Proene está entre las esclavas».
c. Mientras tanto, un oráculo había advertido a Tereo que Itis moriría a manos de un pariente cercano, y, sospechando que su hermano Driante estaba tramando un plan para arrebatarle el trono, le mató por sorpresa de un hachazo. Ese mismo día Filomela leyó el mensaje insertado en el traje de novia. Salió corriendo a las habitaciones de las esclavas, encontró una puerta cerrada con candado, la rompió y liberó a Proene, que farfullaba de manera ininteligible y corría en círculos.
—¡Oh, hay que vengarse de Tereo, que decía que habías muerto y me sedujo! —exclamó Filomela, horrorizada.
Proene no tenía lengua, por lo que no pudo responder, pero salió corriendo de allí, tomó a su hijo Itis, lo mató, lo destripó y luego lo hirvió en una caldera de cobre para que Tereo se lo comiera a su regreso.
d. Cuando Tereo se dio cuenta de qué carne había estado comiendo, tomó el hacha con el que había matado a Driante y persiguió a las hermanas mientras huían del palacio. Pronto les dio alcance, y ya estaba a punto de cometer un doble asesinato, cuando los dioses transformaron a los tres en pájaros: Proene se convirtió en golondrina, Filomela en ruiseñor y Tereo en abubilla. Los focios dicen que ninguna golondrina se atreve a anidar en Dáulide o sus alrededores, y ningún ruiseñor canta por temor a Tereo. Pero la golondrina, que no tiene lengua, grita y vuela en círculos, mientras la abubilla revolotea persiguiéndola y gritando ¿pou? ¿pou? '¿dónde? ¿dónde?’. Entretanto, el ruiseñor se retira a Atenas, donde llora sin cesar por Itis, cuya muerte causó por descuido, y canta ¡Itu!¡Itu!2
e. Otros dicen que Tereo fue transformado en halcón.3
1. Esta extravagante historia de amor parece haber sido inventada para justificar una serie de pinturas murales tracio-pelasgas descubiertas por los invasores focios en un templo de Dáulide («velludo») y que ilustraban diversos sistemas de profecía que se utilizaban en el lugar.
2. La cortadura de la lengua de Proene es una mala interpretación de una escena en la que aparece una profetisa en trance, provocado por masticar hojas de laurel; su rostro está contraído por el éxtasis, no por dolor alguno, y la lengua que parece haberle sido cortada es en realidad una hoja de laurel que le entrega el sacerdote que interpreta sus desvariados balbuceos. El bordado de letras en el traje nupcial distorsiona otra escena: una sacerdotisa ha lanzado un puñado de palillos oraculares en un lienzo, a la manera céltica descrita por Tácito (Germania x), o a la escita descrita por Herodoto (iv.67), y los palillos toman la forma de letras, que ella se dispone a leer. En la supuesta deglución de Itis por Tereo, una sacerdotisa-sauce está deduciendo profecías de las entrañas de un niño sacrificado en beneficio de un rey. La escena de Tereo y el oráculo probablemente le mostraba dormido sobre una piel de oveja en un templo, teniendo sueños premonitorios (véase 51.g), y seguramente los griegos no malinterpretaron eso. Es probable que en la escena del asesinato de Driante aparecieran un roble y sacerdotes interpretando profecías a sus pies, al estilo de los druidas, juzgando el modo en que un hombre caía al morir. La transformación de Proene en golondrina debió de deducirse a partir de una escena en que se mostraba a una sacerdotisa con una túnica emplumada, haciendo augurios por el vuelo de una golondrina. La transformación de Filomela en ruiseñor, y la de Tereo en abubilla, parecen derivar de análogas malinterpretaciones. El nombre de Tereo, que significa «vigilante», sugiere que en la pintura de la abubilla figuraba un augur varón.
3. Se pueden suponer otras dos escenas más: el héroe oracular con cola de serpiente que recibe sacrificios sangrientos y un joven que consulta a un oráculo abeja. Éstos son, respectivamente, Erecteo y Butes (véase 47.7), el más famoso apicultor de la antigüedad, hermanos de Proene y Filomela. Su madre era Zeuxipe, «la que unce caballos», sin duda una Deméter con cabeza de yegua.
4. Todos los mitógrafos menos Higinio hacen a Proene un ruiseñor y a Filomela una golondrina. Debe tratarse de un intento de rectificar un desliz que cometió algún poeta anterior: que Tereo cortó la lengua a Filomela, no a Proene. La abubilla es un ave real porque tiene una cresta emplumada y es especialmente apropiada para la fábula de Tereo porque sus nidos son famosos por su hedor. Según el Corán, la abubilla comunicó a Salomón secretos proféticos.
5. Dáulide, llamada después Fócide, parece haber sido el centro de un culto de las aves. Foco, fundador epónimo del nuevo estado, fue llamado hijo de Omitión («pájaro de la luna»; véase 81.fe), y un rey posterior se llamaba Juto («gorrión»; véase 43.7). Higinio dice que Tereo se convirtió en halcón, ave real de Egipto, Tracia y el noroeste de Europa.