Читать книгу Argumentación y pragma-dialéctica - Jesús Zamora Bonilla - Страница 28
La teoría pragma-dialéctica de la argumentación Frans H. van Eemeren 1. Introducción 1.1 La naturaleza de la pragma-dialéctica
ОглавлениеEl estudio de la argumentación va prosperando. Tras su brillante comienzo en la antigüedad grecorromana, especialmente en las obras clásicas de Aristóteles, y luego de una serie de altibajos durante los siguientes milenios, se inició su decadencia en el período renacentista. Su revitalización tuvo lugar solamente después de que Toulmin y Perelman publicasen el mismo año (1958) las dos obras —The Uses of Argument y Traité de l’argumentation— que marcaron un hito en la historia reciente del campo de la argumentación.1 El modelo presentado por Toulmin y Perelman en forma de inventario de técnicas de argumentación fue la inspiración para que una gran cantidad de estudiosos, cada uno a su manera, se tomasen en serio el estudio de la argumentación. Hoy por hoy han quedado firmemente establecidos en esta área tanto enfoques lógicos (formales e informales) como también enfoques sociales y socio-psicológicos, lingüísticos, jurídicos y algunos más. En la mayoría de estos enfoques se puede rastrear la influencia de las teorías clásicas y neoclásicas que acabo de mencionar.2
La característica más importante del prolífico enfoque pragma-dialéctico es que en él se estudia la argumentación desde una perspectiva comunicativa. Se la ve como un tipo de comunicación cuyo fin es resolver una diferencia de opinión mediante el examen crítico de la aceptabilidad de los puntos de vista puestos a discusión. Tal comunicación tendrá en general lugar con medios verbales, sean orales o escritos, si bien elementos no verbales (tales como gestos e imágenes) pueden también jugar algún papel. En la práctica, el término argumentación se usa de dos maneras al mismo tiempo: se refiere tanto a un proceso (“Estoy todavía a la mitad de mi argumentación”) cuanto a su resultado (“Examinemos a qué se reduce su argumentación”). Puesto que la argumentación no solamente es parte de la realidad, sino que puede y debe juzgarse también por su calidad, el estudio de la argumentación no solamente tiene una dimensión descriptiva sino que también tiene una dimensión normativa. De acuerdo con los pragma-dialéctico, la calidad de la argumentación y sus posibles fallas deben ser sopesados con normas de razonabilidad que sean adecuadas al propósito de argumentar.
Los lógicos, sea que estén a favor de un enfoque formal o de uno informal, tienden a concentrarse en los problemas que implica la regimentación del razonamiento. Los científicos sociales y los lingüistas, en particular los analistas del discurso y de la conversación, generalmente se concentran en la observación empírica del discurso argumentativo y en sus efectos.3 En la visión pragma-dialéctica, sin embargo, estos dos enfoques tienen que estar estrechamente entrelazados. Es menester trascender sistemáticamente tanto las limitaciones de la regimentación no-empírica como las de la observación no-crítica. Los pragma-dialécticos hacen suya la tarea de mostrar cómo con método puede salvarse la brecha entre el conocimiento normativo y el descriptivo. Este objetivo sólo podrá lograrse con ayuda de un programa coherente de investigación con el cual se logre crear una conexión sistemática —un trait d’union— entre la regimentación y la observación cuidadosa.
Siguiendo una tradición clásica, el estudio de la regimentación de intercambios críticos se llama dialéctica. El estudio del uso del lenguaje en la comunicación en acto, algo que en gran parte había pertenecido en el pasado a la retórica, hoy día se llama en general pragmática. De allí la elección del nombre pragma-dialéctica para el enfoque sobre argumentación que tiene por fin integrar correctamente los conocimientos de esas dos áreas de estudio. La pragma-dialéctica combina una visión dialéctica de la razonabilidad argumental con una visión pragmática de las jugadas verbales que se hacen en el discurso argumentativo.4