Читать книгу Argumentación y pragma-dialéctica - Jesús Zamora Bonilla - Страница 41

2.4 Usos del maniobrar estratégico

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Por más justificado que esté el ver la pragmática como la versión moderna de la retórica, eso lleva a que se descuiden ciertos logros de la retórica clásica que son vitales para el estudio de la argumentación. De acuerdo con van Eemeren y Houtlosser, el método pragma-dialéctico de analizar y evaluar el discurso argumentativo puede enriquecerse si tomamos las enseñanzas retóricas y las integramos sistemáticamente al marco teórico dialéctico (1998, 1999, 2000a, 2000b, 2002b). Para remediar la separación exstente entre dialéctica y retórica, es necesario hacerse cargo de que las dos perspectivas no son incompatibles e incluso pueden ser complementarias.51 Conducir una discusión de forma razonable no es en general, dentro del discurso argumentativo el fin único de los argumentadores, sino que estos tienen también el de hacer que se acepten sus puntos de vista. Los intentos retóricos de los argumentadores para salirse con la suya son parte integral de sus esfuerzos por realizar la aspiración dialéctica de resolver la diferencia de opinión de acuerdo con los estándares propios a una discusión crítica.

Vistas las cosas pragma-dialécticamente, en el discurso argumentativo las partes en todo proceso resolutorio andan buscando el resultado retórico óptimo en la etapa por la que pasan, pero al mismo tiempo podemos presumir que mantienen el objetivo dialéctico de esa etapa de la discusión. De esa manera, el fin dialéctico de las cuatro etapas del proceso resolutorio tiene presumiblemente un correspondiente retórico. Para reconciliar la búsqueda simultánea de esos dos fines diferentes, los argumentadores hace uso de maniobras estratégicas encaminadas a disminuir la tensión potencial entre ambos (van Eemeren y Houtlosser, 2002b). Los aspectos básicos del maniobrar estratégico que distinguimos en pragma-dialéctica son: (1) hacer una selección oportuna a partir del “potencial tópico”, es decir del conjunto de alternativas disponibles en tal o cual etapa de la discusión; (2) adaptar de manera óptima la propia contribución a las “demandas del auditorio”, es decir a las preferencias y expectativas de los escuchas y lectores; y (3) usar los más efectivos “dispositivos de presentación”, es decir los varios medios estilísticos y en general los varios medios verbales y no verbales de comunicar un mensaje. Si la selección resulta en una sucesión concertada de “jugadas” en la cual lo que se elija respecto de los tres aspectos está coordinado, entonces se está usando una estrategia argumentativa plenamente desarrollada.52

Un análisis pragma-dialéctico puede beneficiarse de varias maneras si usa esta concepción de maniobrar estratégico cuando intenta reconstruir el discurso argumentativo. Si se toma en cuenta el maniobrar estratégico, se obtiene una visión más clara de la dimensión retórica del discurso y con ello se abarca una mayor parte de la realidad argumentativa. Al comprender de forma más completa y sutil cuáles son las razones que subyacen a las diferentes jugadas en el discurso, hacemos más profundo nuestro análisis. Y combinando estas enseñanzas de la retórica con la visión pragma-dialéctica que ya se había logrado en el proceso de reconstrucción, nuestro análisis estará mejor justificado.53

Argumentación y pragma-dialéctica

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