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(b) Transformaciones analíticas en la reconstrucción de un discurso argumentativo

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En general muchas cosas quedan implícitas en el discurso argumentativo. No solamente se hace rara vez referencia a las reglas de discusión o los puntos de partida compartidos, sino que en general no se indican tampoco otros aspectos estructurales del proceso resolutorio.35 En parte porque se consideran evidentes por sí mismos, pero en parte por razones menos honorables, hay ciertos elementos indispensables del proceso resolutorio que a menudo se dejan sin expresar, incluyendo la naturaleza exacta del desacuerdo, la division de los roles, la relación entre los argumentos que se plantean en defensa del punto de vista, la manera en que se supone que las premisas apoyan el punto de vista, e incluso algunas de las premisas. Estos elementos suelen quedar ocultos o disfrazados en le discurso y necesitan recobrarse en el análisis.

Un análisis reconstructivo del discurso argumentativo como el que favorece la pragma-dialéctica implica un número de operaciones analíticas específicas que son instrumentales en identificar los elementos en el discurso que juegan una parte en la resolución de diferencias de opinión. Cada tipo de transformación representa un modo particular de reconstruir parte de discurso en términos de una discusión crítica.36 Las transformaciones son herramientas analíticas para externalizar aquellos compromisos de los participantes que deben tenerse en cuenta en una evaluación de los méritos y deméritos del discurso. Debido a las transformaciones, el discurso tal como es puesto por escrito o transcrito de una grabación y el discurso que es reconstruido pueden diferir en varios respectos. Dependiendo de las transformaciones que se lleven a cabo, estas diferencias pueden caracterizarse como resultado de eliminación, adición, permutación o substitución.

La eliminación implica identificar elementos en el discurso que no sean relevantes para resolver la diferencia de opinión —p.ej. las interrupciones o digresiones inatingentes— así como omitir esos elementos en el análisis. Cualesquiera repeticiones disfuncionales que sólo repiten el mismo mensaje también se omiten. Esta transformación se reduce a remover información que es redundante, superflua o por alguna otra razón irrelevante al fin buscado, que es resolver la diferencia de opinión.

La adición implica un proceso de completamiento. Esta transformación consiste en tomar el discurso tal como él se presentó explícitamente y suplementarlo con alquellos elementos que se dejaron implícitos pero son inmediatamente relevantes a la resolución de la disputa. La adición se reduce a hacer explícitos los elementos y presupuestos elípticos así como a añadir jugadas que no se hiceron explícitas en el texto pero resultan necesarias para que el discurso tenga sentido, tales como los argumentos implícitos que se suelen llamar premisas inexpresas.

La permutación implica ordenar y reacomodar los elementos tomados del discurso original de tal manera que el proceso de resolución de una diferencia de opinión se plantee tan claramente como sea posible. En un análisis pragma-dialéctico, los elementos que no son directamente relevantes a la resolución de la diferencia se registran en el orden que es más apropiado para hacer la evaluación del discurso. A diferencia de un registro descriptivo, el análisis no necesita seguir por fuerza el orden en que las cosas ocurrieron en tiempo real. Algunas veces puede conservarse la cronología real; otras conviene hacer un reordenamiento a fin de retratar mejor el proceso resolutorio. Hay translapes entre las diferentes etapas de una discusión crítica que reajustamos; y lo mismo ocurre con jugadas anticipativas y referencias a etapas más tempranas del discurso. En esta empresa de reacomodo, los elementos confrontacionales que en el discurso se posponen hasta la conclusión se mueven de lugar y se colocan en la etapa de confrontación mientras que las jugadas argumentativas que se propusieron durante la confrontación se ponen en su lugar apropiado, es decir en la etapa argumentativa.

La substitución implica un intento de producir una presentación explícita y clara de los elementos que son potencialmente instrumentales en la resolución de una diferencia de opinión. Las formulaciones ambiguas o vagas se reemplazan por frases estándar, bien definidas y más precisas, produciendo así elementos que cumplen exactamente la misma función discursiva, pero están formuladas de manera diferente. Así por ejemplo, diferentes formulaciones del mismo punto de vista se registran con las mismas palabras y en lugar de preguntas retóricas se substituyen expresiones directas de puntos de vista o argumentos. Este proceso de traducir elementos del discurso mediante frases estandarizadas se reduce a substituir formulaciones pre-teóricas del habla coloquial con formulaciones que son teóricamente significativas en el lenguaje técnico de la pragma-dialéctica.

En la práctica analítica estas transformaciones reconstructivas a menudo se llevan a cabo cíclicamente. Por ejemplo, al reconstruir ciertos actos verbales no asertivos como puntos de vista indirectos, se dan las dos transformaciones de substitución y adición: un acto directivo se reconstruye primero como un asertivo indirecto mediante substitución y luego su función comunicativa de punto de vista se añade explícitamente mediante adición. Puede ocurrir que sólo tras haber realizado una cierta transformación se vuelve claro que otra transformación es también necesaria y está justificada, con lo cual el proceso de reconstrucción es recurrente y puede decirse que el análisis tiene un carácter cíclico.

Argumentación y pragma-dialéctica

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