Читать книгу Argumentación y pragma-dialéctica - Jesús Zamora Bonilla - Страница 37
2.3 Reglas para la discusión crítica
ОглавлениеEn pragma-dialéctica utilizamos un conjunto de reglas dialécticas para dar cuenta de las normas críticas de razonabilidad que justifican los actos verbales realizados en las distintas etapas de una discusión crítica. Modelo y reglas constituyen juntos una definición teórica de discusión crítica. En una discusión crítica los protagonistas y antagonistas de los puntos de vista en cuestión no solamente atraviesan todas las cuatro etapas del proceso resolutorio sino que también deben observar en cada etapa las reglas que sirven para resolver una diferencia de opinión.38 El procedimiento dialéctico propuesto por van Eemeren y Grootendorst en Actos verbales en discusiones argumentativas (1984) estipula las reglas que son constitutivas de una discusión crítica en términos de realización de actos verbales.39 Estas reglas cubren todo el discurso argumentativo estipulando todas las normas pertinentes para resolver una diferencia de opinión, las cuales van desde prohibir que un participante impida a otro expresar cualquier posición que quiera asumir en la etapa de confrontación hasta prohibir que en la etapa de conclusión se generalice el resultado de la discusión.
El proponer un modelo ideal con reglas para la discusión crítica puede llevarnos a correr el riesgo de que se nos identifique con aspirantes a una utopía inalcanzable. Pero la función primaria del modelo pragma-dialéctico es muy diferente. Al indicar sistemáticamente cuáles son las reglas para conducir una discusión crítica, el modelo proporciona una serie de guías a quienes desee cumplir el rol de personas que discuten razonablemente. Aunque se formulan a un alto nivel de abstracción y se basan en un ideal filosófico claramente articulado, tales guías pueden en gran medida ser las mismas que las normas que quienes discuten quisieran de cualquier manera que se observasen.
A las reglas pragma-dialécticas de la discusión crítica que han de seguirse a fin de conducir la discusión con efectividad las debemos juzgar por su capacidad de servir bien a ese propósito; esta sería su “validez resolutoria”.40 Para que las reglas sean prácticamente significativas deben ellas ser también aceptables intersubjetivamente, de manera que adquieran “validez convencional”.41 La pretensión de que esas reglas son aceptables no se basa en alguna necesidad metafísica ni se derivan de alguna autoridad externa ni tienen un origen sacrosanto, sino que descansa en su efectividad cuando se aplican a resolver una diferencia de opinión. Puesto que las reglas se han redactado con el fin de promover la resolución de diferencias de opinión, si asumimos que se han formulado correctamente, entonces deberían ser aceptables para cualquiera que persiga ese fin. Vistas filosóficamente, la razón para aceptar las reglas puede entonces caracterizarse como pragmática.
¿Qué clase de persona estará dispuesta a proporcionar validez convencional a las reglas de discusión? Serán personas que acepten la duda como una parte integral de su modo de vida y que usen la crítica hacia ellos mismos y hacia otras personas a fin de resolver problemas por ensayo y error. Tales personas usan el discurso argumentativo como medio para detectar debilidades en puntos de vista que se refieren a conocimientos, valores y objetivos, y para eliminar esas debilidades donde ello sea posible.42 Debe tenerse en cuenta que el fin primario de una discusión crítica no es maximizar el consenso sino poner a prueba puntos de vista controvertidos de forma tan crítica como sea posible.43
El procedimiento pragma-dialéctico para conducir una discusión crítica es demasiado técnico como para poder usarse en la práctica ordinaria. Para propósitos prácticos y basándonos en la visión crítica que se expresa en dicho procedimiento, hemos por ello desarrollado un código de conducta para personas que deseen resolver sus diferencias de opinión mediante la argumentación. Este código de conducta consiste en diez requerimientos básicos para el comportamiento razonable, a los que nos referimos algo profanamente como los Diez Mandamientos. Me restrinjo aquí a presentar una recapitulación sucinta de las reglas para la discusión crítica que constituyen esos Diez Mandamientos.