Читать книгу Argumentación y pragma-dialéctica - Jesús Zamora Bonilla - Страница 42
(a) Falacias como descarrilamientos del maniobrar estratégico
ОглавлениеEl maniobrar estratégico que tiene lugar en el discurso argumentativo para mantener el equilibrio entre objetivos dialécticos y retóricos puede a veces llevar a inconsistencias y “descarrilarse”. Tales descarrilamientos generalmente coinciden con aquellas jugadas no constructivas en el discurso argumentativos a las que la tradición llamó falacias. Uno de los problemas cruciales a la hora de detectar falacias es el de cómo distinguir entre discurso argumentativo correcto y discurso argumentativo falaz. En la pragma-dialéctica las jugadas argumentativas se consideran correctas si están de acuerdo con las reglas que se aplican a la etapa de una discusión crítica en la que se realizan, y se consideran falaces cuando violan alguna de esas reglas.54 Sin embargo, para determinar sistemáticamente y para todas las etapas del proceso resolutorio si las jugadas argumentativas violan o no una regla, se necesitan criterios claros que permitan decidir cuándo exactamente se ha violado una cierta norma encapsulada en una discusión particular. El concepto de maniobrar estratégica puede coadyuvar en la identificación de tales criterios.
En principio, todas las jugadas hechas en el discurso argumentativo están motivadas tanto por el fin de argumentar razonablemente como por el fin de salirse con la suya, pero estas dos aspiraciones no se encuentran siempre en perfecto equilibrio. Por un lado, los hablantes y escritores pueden descuidar sus intereses persuasivos, por ejemplo por miedo a que se les perciba como no razonables; por otro lado, pueden descuidar su compromiso con el ideal crítico debido a su hábito de convencer a la otra parte. Si se descuida la persuasividad el argumentador sale perjudicado pero no su adversario, y por tanto no se puede “condenar” al primero como falaz. En cambio, si una de las partes de la discusión permite que su compromiso de llevar a cabo un intercambio razonable de jugadas argumentativas sea superado por el fin de persuadir a la otra parte, entonces el maniobrar estratégico se descarrilla, ya que la otra parte se vuelve una víctima del proceso. En ese caso el maniobrar estratégico se debe condenar como falaz.55
Cada modo de maniobrar estratégico se asocia a un cierto continuo de acción entre correcta y falaz, y a menudo la línea de demarcación entre ambas características solamente puede determinarse por el contexto.56 Los criterios para determinar si una maniobra estratégica es falaz pueden ser especificados de forma más plena y sistemática si somos capaces de apoyarnos en una clasificación bien motivada de los diversos modos de maniobrar estratégico en las diversas etapas de la discusión. Por ejemplo, si para la etapa de confrontación puede establecerse cuáles son las maneras de las que las partes de la discusión disponen para modular a su favor sea los temas en los que tienen una opinión diferente o las posiciones que asumen, y si se pueden especificar los modos de maniobrar estratégico que estén al servicio de ciertos fines retóricos “locales” y asociados a la etapa en cuestión, entonces se vuelve posible investigar con mayor precisión cuáles son las condiciones de corrección que se aplican. Cuando ponemos en relación los modos de maniobrar estratégico propios de la etapa de confrontación con el fin dialéctico de esa etapa, podremos establecer criterios apropiados que haya que tener en cuenta a la hora de decidir si una particular instancia de maniobrar estratégico se ha descarrilado o no, y por ende si se ha cometido o no una falacia.