Читать книгу Argumentación y pragma-dialéctica - Jesús Zamora Bonilla - Страница 29
1.2 Los cinco componentes del programa de investigación pragma-dialéctico
ОглавлениеDado que el programa de investigación pragma-dialéctico está diseñado para lograr una integración bien ponderada del conocimiento normativo y el descriptivo, se propone cumplir dos fines. Por un lado, pretende desarrollar un ideal filosófico de razonabilidad crítica y —sobre la base de este ideal— un modelo teórico de discurso argumentativo aceptable dentro de una discusión crítica. Por el otro lado, se propone investigar empíricamente la realidad argumentativa a fin de adquirir una descripción precisa de los procesos efectivos de discurso argumentativo así como de los factores que influyen en los resultados que emergen de dichos procesos. Partiendo de los resultados que se logren en ambas empresas, se trata de desarrollar las herramientas conceptuales con las que sea posible analizar la realidad argumental a la luz del ideal crítico de razonabilidad. Es entonces que podremos hacernos cargo con método de los problemas individuales y procedimentales del análisis, evaluación y producción prácticos del discurso argumentativo —el alfa y el omega del estudio de la argumentación. De esa manera, el programa de investigación incluye un componente filosófico, uno teórico, uno empírico, uno analítico y uno práctico.5
La pregunta fundamental del componente filosófico es qué significa ser razonable en la argumentación. De hecho, las concepciones de lo razonable que sostienen los estudiosos de la argumentación son de entrada divergentes, con lo cual se llega a visiones bastante diferentes acerca de cuáles argumentos se han de considerar aceptables. Los dialécticos sostienen una perspectiva crítica. Para ellos, la razonabilidad no depende tan sólo de un acuerdo inter-subjetivo acerca de las normas, como piensan muchos retóricos, sino también de si esas normas conducen a resolver una diferencia de opinión mediante una discusión crítica. En vista de que el ideal de razonabilidad está asociado a la conducción metódica de una discusión crítica, la filosofía dialéctica de razonabilidad es parte de un racionalismo crítico.
A este ideal filosófico de razonabilidad se le da forma dentro del componente teórico diseñando un modelo de lo que implica actuar razonablemente cuando se discurre argumentativamente. Un modelo teórico, como lo sería el de Toulmin, pretende hacerse cargo del discurso argumentativo especificando modos de argumentar e indicando cuándo son aceptables. El modelo sirve como un marco conceptual y terminológico capaz de cumplir funciones heurísticas, analíticas y críticas en el tratamiento del discurso argumentativo. Un modelo dialéctico proporciona reglas que especifican cuáles jugadas pueden contribuir a resolver una diferencia de opinión en los varios estadios de una discusión crítica. Si consideramos semejante discusión pragmáticamente, como una interacción de actos verbales, el modelo es pragma-dialéctico.
En cuanto al componente empírico, lo que andamos buscando es capturar los procesos por los cuales efectivamente las personas producen, interpretan y evalúan discursos argumentativos así como los factores que inciden en los resultados de tales procesos. El conocimiento de unos y otros se consigue llevando a cabo investigaciones cualitativas y cuantitativas. La investigación cualitativa consiste primariamente en observaciones introspectivas y estudios de caso, la cuantitativa (a veces conectada a la cualitativa) en estudios experimentales y estadísticos. En la investigación empírica pragma-dialéctica se pone el énfasis en explical cómo varios factores y procesos juegan un papel en la realidad argumentativa a la hora de resolver diferencias de opinión. El interés se centra en aquellos aspectos del discurso argumentativo que tienen que ver con su contundencia.6
El componente analítico busca una reconstrucción pragma-dialéctica del discurso argumentativo que permita separar y poner en relación las partes de ese discurso en forma de una sinopsis analítica, con lo cual tendríamos un punto de partida para la evaluación crítica. En el discurso argumentativo las cosas no son siempre inmediatamente obvias, e incluso pueden ser diferentes que lo que parecen. A veces es menester una reconstrucción más o menos complicada de lo dicho antes que se pueda llevar a cabo un análisis justificable. Semejante reconstrucción tiene siempre lugar desde una perspectiva que se enfoca a aspectos específicos del discurso, enfatizando unos e ignorando otros. Tal vez se aclaren las cosas si lo comparamos con un análisis freudiano estereotípico. Un analista freudiano examina lo dicho desde una perspectiva psicológica, haciendo uso de las herramientas analíticas que le proporciona una visión teórica particular. Se interesará, por ejemplo, en la fijación con la madre, en signos de un complejo de inferioridad, y cosas por el estilo. Ni que decir tiene que llegará a un análisis solamente examinando cuidadosamente lo que su cliente realmente ha dicho o claramente ha evitado decir. No puede diagnosticarlo enseguida, apenas lo ha visto, como sufriendo de fijación con la madre. Ni tampoco lo puede hacer sobre la única base de que ha elogiado a su madre en todas las sesiones. No obstante, tras una cuidadosa reconstrucción de ciertas cosas dichas o implicadas por su cliente, el analista podrá justificadamente atribuir fijación con la madre a su cliente sobre la base de una serie de observaciones que dan pie a ese análisis. De manera similar, en un análisis pragma-dialéctico del discurso argumentativo se lleva a cabo una reconstrucción del discurso que parte del modelo teórico de discusión crítica, con sus varias fases y división de actos verbales, y toma en cuenta metódicamente todo el saber obtenido por la investigación empírica. En la pragma-dialéctica, la pregunta central del componente analítico es cómo puede reconstruirse el discurso argumentativo de tal manera que enfaticemos aquellos y sólo aquellos aspectos que sean relevantes para resolver una opinión sobre la base de los méritos de los argumentos que se presenten. El análisis resultante puede por ende caracterizarse como orientado a la resolución.
Finalmente, el programa de investigación tiene un componente práctico en el que se desarrollan métodos para mejorar las habilidades individuales y los procedimientos específicamente argumentales. La competencia para argumentar involucra un complejo de disposiciones cuyo dominio es gradual y relativo a situaciones comunicativas específicas. Ello significa que las habilidades argumentativas solamente pueden medirse adecuadamente si aplicamos estándares asociados a tipos particulares de empeño argumental. Por ello, para mejorar la práctica argumentativa, sea mediante la instrucción explícita en teoría de la argumentación o modificando y rediseñando el formato utilizado en discusiones, debemos estudiar la argumentación en una diversidad de contextos institucionalizados y no institucionalizados que vayan desde el contexto formal del derecho hasta el contexto informal de una conversación entre amigos. En el componente práctico, los pragma-dialécticos hacen buen uso de sus conocimientos filosóficos, teóricos, analíticos y empíricos a fin de desarrollar métodos para mejorar la práctica argumentativa respetando la diversidad de circunstancias en que ella tiene lugar. Debido a su énfasis en promover la conciencia de los prerrequisitos para la resolución de diferencia de opinión y la estimulación de una actitud de disposición a discutir, el enfoque pragma-dialéctico sobre el mejoramiento de la práctica argumentativa puede caracterizarse como reflexivo.