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Otitis media purulenta
ОглавлениеEs frecuente no prestar demasiada atención a las otitis medias infantiles. El niño se queja de dolor de oído y quizá presente una débil secreción por el oído con aparición de pus. No es suficiente meter al niño en la cama para que esté caliente y no hacer nada más, desatendiendo la aplicación de un tratamiento adecuado. Una otitis media desatendida ha sido responsable de que muchas personas tuvieran después problemas de audición y, en algunos casos, sordera total de un oído. Por si fuera poco, con ello se corre el riesgo de que pueda producirse un cierto grado de irritación cerebral. También los ojos pueden sufrir las consecuencias de estas inflamaciones crónicas, así como otros órganos, cercanos o no, por lo que siempre deberemos combatir esta seria afección procurando atajarla de raíz.
Para combatir una otitis media purulenta crónica, puede resultar muy satisfactorio el siguiente tratamiento: aplicar tras las orejas una cataplasma de cebolla, que será sustituida por una de mostaza si la de cebolla no surte efecto. Si la de mostaza no es suficiente, habrá que recurrir a una derivación tipo Baunscheidt. Es importante derivar siempre, especialmente en inflamaciones crónicas, mediante terapias estimulantes derivativas que hagan desplazar el foco infeccioso interno hacia el exterior del cuerpo y, aún más, cuando la inflamación se halla en algún lugar de la cabeza. Hay que derivar desde las orejas, ojos y nariz hacia la nuca o los hombros. En estos casos resultan apropiados los remedios Belladonna D4 (cinco gotas cada dos horas) y Ferrum phosphoricum D6 (dos tabletas cada dos horas) tomados alternativamente cada hora. Mientras supure el oído será conveniente tomar Hepar sulfuris D4. Una vez remita la supuración, lo más indicado será la Silicea D12. En todo caso, convendrá usar Plantago (obtenido a partir del zumo fresco de llantén menor) y aceite de hipérico, aplicando una gota de cada uno al día. Cuando se presenta también un catarro faríngeo o nasal, muchas veces causa de la otitis, usaremos Cinnabaris D4 y Plantago. De este último también podemos aplicar cinco gotas al día en el oído en un tampón de algodón.
Para curar satisfactoriamente una vieja inflamación crónica y recuperar la capacidad auditiva, debemos seguir rigurosamente el tratamiento descrito. El nervio acústico, junto con el sensible y complicado sistema del oído interno, pueden verse dañados de forma duradera por efecto de las toxinas producidas por la infección. Si se produce la supuración de los huesecillos del oído medio, ningún tratamiento nos va a servir de ayuda. Así pues, tan pronto como sea posible hay que iniciar un tratamiento intensivo y natural, sin descuidar el estado de salud del paciente, mediante una alimentación lo más natural posible. Solo de este modo la naturaleza puede curar y regenerar.