Читать книгу El pequeño doctor - Alfred Vogel - Страница 121
Resfriados, carencias vitamínicas y cálcicas en la sangre
Оглавление¿Por qué será que algunas personas, al viajar en invierno en autocares o trenes con una calefacción deficiente, se resfrían apenas se ven expuestas a una corriente de aire, por mínima que sea, mientras que a otros pasajeros esto no les afecta en absoluto? Una respuesta posible a esta cuestión es que estos últimos tienen una mejor circulación sanguínea que los primeros, aunque podría deberse también a otras causas, ya que la propensión a las infecciones es muy variable. Con frecuencia, los gérmenes que pueden dar lugar a catarros y resfriados se hallan en las propias mucosas. Basta con que se produzca un cierto descenso térmico para que las bacterias presentes inicien su actividad, provocando resfriados y catarros.
Normalmente, no solemos dar demasiada importancia a estas desagradables dolencias de las mucosas ni acostumbramos a interrumpir nuestras actividades diarias por su causa, a pesar de que a veces nos producen un cierto grado de postración y pueden convertirse en un serio obstáculo para nuestras labores cotidianas. Los habitantes europeos hemos adquirido un cierto grado de inmunidad congénita a esta enfermedad. De hecho, aquí nadie se muere por un resfriado, por lo que incluso nos puede parecer cómica la pregunta: ¿existe alguien tan débil o enfermizo que pueda llegar a este extremo por culpa de un simple estado inflamatorio de las mucosas? Hemos de saber que muchos esquimales, capaces de soportar fríos muy intensos, enfermaron gravemente al entrar en contacto con agentes catarrales que les contagiaron visitantes americanos, hasta el punto de morir indefensos. Sus cuerpos eran fuertes y resistentes, pero no estaban suficientemente inmunizados para hacer frente a una infección de este tipo.
También puede darse el caso de que la inmunidad adquirida no sea suficiente para protegernos completamente de las enfermedades producidas por un enfriamiento, como sucede, por ejemplo, en caso de padecer estados carenciales de vitaminas. También la falta de calcio puede ser determinante. Así mismo, hay que tomar en consideración un cansancio físico excesivo, que suele estar asociado a un mayor gasto o consumo de vitaminas y calcio. Si, por las circunstancias que sean, nos vemos forzados a gastar más nuestras energías, es necesario que nos procuremos un aporte de vitaminas y calcio superior al que existe en los estados de reposo y así protegernos de este tipo de enfermedades.