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Fiebre del heno

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No resulta nada agradable ni fácilmente soportable, padecer la llamada fiebre del heno (rinitis alérgica primaveral) mientras otras personas gozan del esplendor de la floración que tiene lugar en la naturaleza. Una vez que aparecen sus manifestaciones, no es posible quitárnosla de encima de forma rápida. Para poder vernos libres de este trastorno, hay que iniciar antes un tratamiento preventivo con suficiente antelación; a más tardar, en febrero. Todas aquellas personas que conocen su predisposición a padecer este trastorno deberían adoptar las medidas necesarias ya durante el invierno, y no esperar a que llegue la época de floración de árboles y plantas.

Existe una cura de probada eficacia que consiste en diez inyecciones subcutáneas (debajo de la piel) de un preparado homeopático a base de ácido fórmico y un preparado fitoterápico. Para asegurarnos de su éxito, habrá que repetir esta cura a principios del siguiente año. No hay que olvidar tomar con regularidad un preparado de calcio y ortiga a lo largo de todo el año. Resulta muy efectivo untar diariamente las fosas nasales con una crema a base de lanolina, lo que ayudará a evitar la sequedad de las mucosas. Al mismo tiempo se tomará: Galeopsis, Kalium jodatum D4, Arsenicum album D4 o un complejo homeopático contra la fiebre del heno. También resulta muy útil tomar diariamente una o dos cucharaditas de miel de abeja. En cuanto a la dieta, esta debe basarse en alimentos naturales y evitar los productos desnaturalizados y las grasas animales.

Quienes sigan estas prescripciones de forma rigurosa y vayan repitiendo el tratamiento hasta la curación completa verán como van librándose poco a poco de este fastidioso trastorno propio de la alegre época de la floración de las plantas.

El pequeño doctor

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