Читать книгу Los mitos griegos - Robert Graves - Страница 11
Оглавление5. Las cinco edades del hombre
a. Hay quien niega que Prometeo creó a los hombres, o que el varón surgió de los dientes de una serpiente. Dicen que la Tierra los parió espontáneamente, como lo mejor de su vientre, especialmente en el suelo del Ática,1 y que Alalcomeneo fue el primer hombre que apareció sobre la tierra, en Beocia, a orillas del lago Copáis, antes incluso de que existiera la Luna. Actuó como consejero de Zeus con motivo de su pelea con Hera, y fue tutor de Atenea cuando ésta era aún una niña.2
b. Estos hombres constituían la llamada raza de oro, súbditos de Crono que vivían sin preocupaciones y sin trabajar, alimentándose sólo de granos, frutos silvestres y la miel que goteaba de los árboles, bebiendo leche de oveja y cabra; nunca envejecían, bailaban y reían mucho; la muerte para ellos no era más terrible que el sueño. Ahora han desaparecido, pero sus espíritus sobreviven como genios de alegres lugares de retiro, donantes de buena fortuna y defensores de la justicia.
c. Después llegaron los hombres de la raza de plata, comedores de pan, creados también por obra de la divinidad. Los varones se hallaban enteramente sometidos a sus madres y no se atrevían a desobedecerlas, aunque podían alcanzar la edad de cien años. Eran belicosos e ignorantes y nunca ofrecían sacrificios a los dioses, pero al menos no se hacían la guerra entre sí. Zeus los destruyó a todos.
d. Luego apareció la raza de bronce, que caían como frutos de los fresnos e iban armados con armas de bronce. Comían pan y también carne, y les encantaba la guerra; eran hombres insolentes y despiadados. La Muerte Negra se los llevó a todos.
e. La cuarta raza también era de bronce, pero estos hombres eran más nobles y generosos, habiendo sido engendrados por los dioses en madres mortales. Lucharon valientemente en el asedio de Tebas, la expedición de los argonautas y la guerra de Troya. Se convirtieron en héroes y viven en los Campos Elíseos.
f. La quinta raza es la actual de hierro, indignos descendientes de la cuarta. Son degenerados, crueles, injustos, maliciosos, lujuriosos, malos hijos y traicioneros.3
1. Aunque el mito de la Edad de Oro proviene definitivamente de una tradición de subordinación tribal a la diosa Abeja, la barbarie de su reinado en los tiempos preagrícolas había sido ya olvidada en la época de Hesíodo, y lo único que quedó fue la convicción idealista de que una vez los hombres habían vivido juntos en armonía, como las abejas (véase 2.2). Hesíodo era un pequeño agricultor, y la dureza de la vida que llevaba le hizo pesimista y adusto. El mito de la raza de plata también recoge las condiciones de vida del período matriarcal —como los que sobrevivieron en la época clásica entre los pictos, los mesinoequianos del mar Negro (véase 15 Le) y algunas tribus de Baleares, Galicia y el golfo de Sirté—, en el cual los hombres constituían el sexo despreciado, a pesar de que ya se había introducido la agricultura y había pocas guerras. La plata es el metal de la diosa Luna. La tercera raza fue la de los primeros invasores helénicos: pastores de la Edad del Bronce que adoptaron el culto al fresno de la Diosa y su hijo Posidón (véanse 6.4 y 57.7). La cuarta raza fueron los reyes guerreros de la época micénica. La quinta fueron los dorios del siglo XII a.C., que empleaban armas de hierro y destruyeron la civilización micénica.
Alalcomeneo («guardián») es un personaje ficticio, una forma masculina de Alalcomenia, título de Atenea (Ilíada, iv.8) como guardiana de Beocia. Sirve al dogma patriarcal de que ninguna mujer, ni siquiera una diosa, puede ser sabia sin recibir instrucción masculina y que la diosa Luna y la Luna misma fueron creaciones posteriores de Zeus.