Читать книгу Comentario al texto hebreo del Antiguo Testamento - Job - Franz Julius Delitzsch - Страница 32

Job 1, 9-11

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9Respondiendo Satanás a Yahvé, dijo: ¿Acaso teme Job a Dios de balde? 10 ¿No le has rodeado de tu protección, a él y a su casa y a todo lo que tiene? El trabajo de sus manos has bendecido, y por eso sus bienes han aumentado sobre la tierra. 11 Pero extiende ahora tu mano y toca todo lo que posee, y verás si no blasfema contra ti en tu propia presencia.

1, 9. Según Ap 12, 10, Satán es el κατήγωρ, aquel que acusa a los siervos de Dios día y noche, ante Dios. Este es un hecho que se refiere al mundo de lo invisible, pero que se expresa en el lenguaje y con las imágenes de este mundo. Mientras no sea finalmente derrotado y condenado, Satán tiene acceso a Dios, y quiere justificarse a sí mismo negando la verdad de la existencia y la posibilidad de mantenerse en una vida de piedad.

Dios permite eso, pues todo lo que sucede en el mundo de las creaturas está colocado bajo la ley de un libre desarrollo de la vida de los hombres, de manera que el mal del mundo de los espíritus puede mantenerse en libertad y expandirse, hasta que un poder espiritual más alto (el Hijo de Dios) venga y se enfrente con Satán, de manera que se decida así el conflicto antes fluctuante entre los principios del bien y del mal y triunfe totalmente el bien por medio de Jesucristo.

Esta es la verdad contenida en esta descripción poética de lo que sucede en el cielo, algo que tristemente ha sido equivocado por Umbreit en su Schrift von der Sünde (Escrito sobre el Pecado, 1853), donde él explica la existencia y acción de Satán en la línea del Sal 109, 6, como una creación de la fantasía del autor. La parquedad de las declaraciones del AT sobre Satán le han equivocado. Ciertamente, el avance histórico que va del Antiguo al Nuevo Testamento, aunque en sí mismo resulta claro, ha hecho que a veces se nivelen y nieguen las alturas y profundidades del mismo Antiguo Testamento respecto al mal.

En un primer momento, Umbreit pensaba (como muchos siguen pensando) que la idea de Satán proviene de Persia. Pero entre Ahriman (Aingramainyus) y Satán no hay grandes semejanzas7. Por su parte, Diestel, Abh. über Set-Typhon, Asasel und Satan, en Stud. u. Krit., 1860, 2, no ha podido trazar ninguna conexión entre עזאזל (Azazel) y Satán en el libro de Job, sino que defiende una armonía más completa, en todos los aspectos esenciales, entre Satán y el Typhon egipcio, y de aquí deduce lo siguiente:

Satán no tiene ningún rasgo de originalidad puramente israelita, de forma que no es el resultado natural de la mente hebrea. Israel no tiene en ningún sentido el honor de haber forjado la figura de Satán, y Satán nunca ha sido un elemento propio (esencial) de la conciencia hebrea.

Pero, en contra de Diestel, debemos afirmar que Israel, el pueblo al que se le ha dado la revelación de la redención, el pueblo en cuya historia se ha trazado el plan de la redención de Dios, ha tenido el honor de haber seguido y descubierto hasta su fuente el origen y el despliegue del mal, en el principio del mundo espiritual; Israel ha tenido el honor de haber formulado de manera muy profunda la historia del pecado de la humanidad, situándonos ante el despliegue de un poder sobrehumano, opuesto a la voluntad de Dios.

Ciertamente, esta visión solo empieza a expresarse gradualmente en el Antiguo Testamento. Pero el Nuevo Testamento ofrece plenamente la revelación del mal, y Satán ha tenido tal importancia en la mente de Jesús, que él plantea y despliega su vocación como un conflicto contra Satán. De esa manera, el NT descifra el sentido del Protoevangelio, donde se dice que la semilla sagrada de la mujer aplastará la cabeza de la serpiente, mientras que ella sufrirá en su calcañar las mordeduras (las asechanzas) de la misma serpiente.

La visión de algunos (cf. Lutz, Biblische Dogmatik) que piensan que Satán, tal como está representado en el libro de Job, no es el espíritu malo posterior ha de ser rechazada. Como dicen Herder y Eichhorn, Satán empieza apareciendo aquí como un ejecutor imparcial del juicio, y como un supervisor de la moralidad humana, comisionado para ello por Dios. Pero Satán niega lo que Dios afirma, afirmando que en el mundo no puede haber un amor que no está fundado en el egoísmo, y por eso está decidido a negar o destruir ese amor, como si fuera una simple apariencia. Allí donde se oscurece la piedad, él se goza; donde existe piedad, él quiere mostrar que ella no es más que la expresión de un egoísmo interior. Así sucede en Zac 3, 1‒10 y también aquí. Aquel que tiene amor genuino ama a Dios חנּם de un modo gratuito (חנּם, adverbio, de חן, en el sentido de gratis, que viene de gracia). Este amor ama a Dios por lo que él es, le ama por sí mismo, en una relación de persona a persona, sin ningún tipo de segunda intención, sin exigencias de ningún tipo.

1, 10‒11. Pero, según Satán, Job no ama a Dios de esa manera, es decir, no le teme gratuitamente (cf. arEîy"", 1, 9). ירא es aquí pretérito, mientras que en 1, 1 y en 1, 8 era un adjetivo. Esto significa que Yahvé ha defendido a Job hasta ahora de todos los males; שׂכתּ de שׂוּך, poner un cerco y בּעד) בּעד) compuesto de בּ y עד, en el sentido primario de circum, pues עד indica que uno se vincula con otro, y בּ que le cubre, que se cubre a sí mismo con él.

Con el añadido de מסּביב se refuerza la idea indicada tres veces con בּעד. Los LXX y la Vulgata han traducido מעשׂה en forma plural, lo que no es falso según la idea de fondo, pues מעשׂה ידים se utiliza, especialmente en el Deuteronomio para indicar de un modo colectivo el sentido y valor de las empresas humanas. פּרץ, una palabra que en su raíz sánscrito-semítica tiene el sentido de frangere, relacionado con פּרק, que significa romper o desbordar las propias fronteras, multiplicar o aumentar de un modo ilimitado las propias fronteras (cf. Gen 30, 30 y en otros casos). La partícula אוּלם, que se utiliza solo en el período más antiguo o clásico, aparece con mucha frecuencia en los primeros cuatro libros del Pentateuco y en nuestro libro, donde generalmente, igual que ‘~l'Waw>, tiene el sentido enfático de “pero”, como en latín (al menos en este pasaje) con el significado de verum, enim, vero.

אם־לא puede ser, como sucede con frecuencia, una forma abreviada de aseveración: ¡Que esto me suceda si no…!, como en los LXX ἦ μήν. Pero אם־לא puede ser también un tipo de pregunta: Haz solo esto o aquello, y verás si él no te niega, en el sentido latino de annon, como en Job 17, 2; 22, 20. El primer sentido se ajusta quizá mejor al carácter de Satán: él afirma así que Dios está equivocado.

בּרך significa aquí también “maldecir”: él te abandonará (te maldecirá), y lo hará precisamente על־פּניך (como en Is 65, 3), enfrentándose contigo de un modo arrogante y sin vergüenza, es decir, ante tu propio rostro; esto es, él te dirá cara a cara que no querrá tener ya ninguna relación contigo (cf. Job 2, 5). Pues bien, en este momento, a fin de probar frente a Satán la verdad de su testimonio sobre la piedad de Job, Yahvé deja todas las posesiones de Job en manos de Satán, a excepción de su misma vida.

Comentario al texto hebreo del Antiguo Testamento - Job

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