Читать книгу Comentario al texto hebreo del Antiguo Testamento - Job - Franz Julius Delitzsch - Страница 41

2, 9–10. La mujer de Job

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9Entonces le dijo su mujer: ¿Aún te mantienes en tu integridad? ¡Maldice a Dios y muérete! 10Él le dijo: Como suele hablar cualquier mujer insensata, así has hablado. ¿Pues qué? ¿Recibiremos de Dios el bien, y el mal no lo recibiremos? En todo esto no pecó Job con sus labios.

2, 9. La versión de los LXX amplía con poca inteligencia las palabras de la mujer, pues las pocas que tenía el texto hebreo eran suficientemente características. Ellas no tienen necesidad de ser explicadas: “Maldice a Dios por última vez y muere” (como han propuesto muchos.); o “llámale para que mueras” (según Gesenius, 2). De todas formas, como muestra la respuesta de Job, בּרך significa, abandonar a Dios. Según eso, la mujer le aconseja a Job que haga aquello que Satán se gloría de conseguir: dejar de confiar en Dios, abandonarle.

A pesar de ello, en su comentario de Job (1860), en contra del severo juicio de los comentaristas, Hengstenberg piensa que se puede defender a la mujer de Job. Él piensa según eso que la intervención de la mujer de Job proviene del gran amor que ella tiene hacia su marido, añadiendo que, si ella tuviera que sufrir lo mismo que su marido, probablemente habría luchado contra la desesperación.

Pero, en contra de eso, tenemos que decir que el amor espera todo, y que mantiene escondida pero firme la vinculación con el amado (su relación con Dios), aunque no pueda expresarse con palabras. El verdadero amor no puede expresarse a través de ningún consejo o exigencia como el de la mujer de Job, que le dice: Renuncia a Dios. Ninguno que ame puede decir: ¡Muere! Ciertamente no.

Esta mujer es una ayudante del Diablo (diaboli adjutrix, Agustín); es un instrumento de la ira (Ebrard); impiae carnis praeco (heraldo de carne impía, Brentius). Y aunque Calvino va quizá demasiado lejos cuando le llama no solo órgano de Satanás, organum Satanae, sino también Proserpinam et Furiam infernalem, presentándola como otra Xantipa (contra lo que protesta Hengstenberg) esto es quizá una adulación más que una calumnia. También Tobías amaba a su mujer, y sin embargo ella parece en el texto una copia de la mujer de Job, pues ambas critican a sus maridos11. El autor de este libro manifiesta así una gran experiencia de vida y de conocimiento al introducir a la mujer de Job como alguien que se opone de forma burlona a su piedad. Job ha perdido a sus hijos, pero ha conservado a su mujer, para seguir así siendo probado por ella, que aparece solo una vez más en el libro, pero tampoco entonces para ventaja de Job. Por eso pregunta Crisóstomo: ¿Por qué el diablo deja viva a su mujer? Porque él piensa que ella será causa de sufrimiento para Job, hiriéndole por medio de ella con más fuerza que por todos los otros medios.

Pues bien, en esa línea se podría pensar que Dios ha dejado viva a la mujer (y se ha comportado así con Job), para que cuando él reciba al fin el doble de los bienes que ha perdido, no tenga que aguantar también la doble espina de dolor de las injurias de esta mujer12. ¡Qué enemistad contra Dios, qué falta de caridad hacia su marido, en estas sarcásticas palabras de la mujer que, en el caso de que sean más que simple burla, le aconsejan que se suicide! (Ebrard). Pero Job las rechaza, mostrándose así como quien es.

2, 10. La respuesta de Job es fuerte, pero no es hiriente, porque la palabra אחת (cf. 2 Sam 13,13) es bastante suave. La traducción como una mujer loca no corresponde al hebreo, pues נבל es uno que piensa insensatamente y que actúa de una forma impía (pero no alguien que es loco sin más).

Este pensamiento se formula a través de una doble pregunta, con גּם en vez de הגם. La partícula גּם está al comienzo de la sentencia, pero lógicamente pertenece a la segunda parte, de forma que la pronunciación y la lectura debe apresurarse de la primera parte a la segunda, conforme a un esquema que resulta frecuente después de partículas interrogativas, como en Num 16, 22 y en Is 5, 4, después de partículas causales (Is 12, 1; Prov 1, 24), y después de la partícula negativa פּן, Dt 8, 12, y en otros casos

Hupfeld traduce de manera muy correcta esta doble pregunta: bonum quidem hucusque a Deo accepimus, malum vero jam non item accipiemus? (si recibimos los bienes de parte de Dios ¿no recibiremos también los males?). גּם aparece también en otros muchos casos, al comienzo de una sentencia aunque pertenezca a la cláusula siguiente, incluso cuando no se trata de la cláusula inmediatamente posterior, como en Os 6, 11; Zac 9, 11; la misma sintaxis aparece con אף, אך y רק.

Por su parte, קבּל y תּמּה son palabras corrientes, tanto en el libro de Job como en Proverbios (cf. 19, 20). Fuera de estos casos, קבּל aparece solo en libros escritos después del exilio, y es una palabra aramea más que hebrea. Pues bien, a través de esta respuesta de Job a su mujer él ha rechazado la sexta tentación.

Por lo que se refiere a 2, 10b (en todo esto Job no pecó con sus labios), el targum añade pero en sus pensamientos él acarició ya palabras pecadoras. La palabra בּשׂפתיו aparece aquí de un modo apropiado, y no había aparecido en 1, 22. La tentación de murmurar estaba ya actuando dentro de él, pero él supo dominarla, de manera que no pronunció ninguna murmuración.

Comentario al texto hebreo del Antiguo Testamento - Job

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