Читать книгу Comentario al texto hebreo del Antiguo Testamento - Job - Franz Julius Delitzsch - Страница 84
Job 8, 16-19
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16Como árbol verde plantado al sol, y sus renuevos salen por encima de su huerto;
17se entrelazan sus raíces sobre montones de piedras, se juntan hasta el lugar pedregoso.
18Pero si se les arranca de su lugar, el nuevo lugar les negará: “No os he visto”.
19 Ciertamente así terminará su rápido curso y otros nacerán del polvo.
El tema del conjunto no es la planta trepadora, sino el impío que se parece a ella. En esa línea, el pensamiento de fondo es en parte figurativo y en parte literal. hz<)x/y< ~ynIåb'a] tyBeÞ (Job 8, 17): así como la enredadera (la trepadora) se agarra a las piedras, enlazándose sobre ellas, parece que las domina, de manera que se podría decir que son suyas (von Gerlach: una enredadera exuberante parece hacerse dueña de los muros, y los mira orgullosamente desde su estructura de piedra…); de un modo semejante, los impíos toman su fortuna como si fuera una estructura sólida, con la que ellos han podido ascender, de forma que les parece que no pueden perecer, pero serán pronto arrancados.
Ewald traduce: Él separa una piedra de la otra; y así piensa que בּית, como dice en la pág. 217, g, es equivalente a בּינת, y significa estar separados unos de los otros. Pero aunque חזה que equivale a חזז, conforme a su idea radical, puede significar romper, despedazar, בּית, cuando se utiliza con una preposición, solo puede significar “entre”. Otros como Rosenmüller traducen: Él señala un lugar de piedras, es decir, se enfrenta con un montón de piedras, contra las cuales combate; pero tampoco en este caso בּית tiene sentido.
Aquel/aquello que arranca algo del lugar (Job 8, 18) no es la casa de piedra, sino Dios. Aquel que hasta ahora ha sido próspero, comienza a ser desde ahora un extraño, precisamente allí donde antes florecía de un modo tan lujuriante, como si nunca se le hubiera visto. “Miradle…, aWhâ-!h,, este el sentido (falta de sentido) de su camino (de su curso de vida): parecía glorioso, pero es perecedero y así termina”. Del mismo terreno donde él había estado antes brotarán otros (hombres, plantas…) cuyo destino será el mismo, si es que no tienen mejor base de vida. Y a partir de ahora, tras haber expuesto ante Job tanto la ganancia bendita de aquel que confía como la repentina destrucción de aquel que olvida y abandona a Dios, como resultado de todo su discurso, Bildad recapitula: