Читать книгу Poesía - Juan Ariel Pullao - Страница 9

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La brisa desciende agitando las ramas del nogal y las corolas del campo. El sol es una moneda clavada en el cielo que crece hacia el infinito.

Sobre el lago se detienen las garzas de la aurora y un puñado de palomas arrulla en el silencio negro de los tejados.

A esta hora pienso que la vida pasa. Que las horas acontecen. Que la estación se consume.

Delante de mí los niños corren atravesando el bosque. Los animales braman en los establos

cubiertos de luz. Las mujeres regresan, a media mañana, de sus trabajos, y más allá de todo esto los vientos se agitan y las hojas caen, y un innecesario estallido de alas cruza velozmente la espesura.

Oh, mi corazón tiene una tristeza que asciende por sobre estas cosas.

Una amargura que crece, como un oleaje negro bajo la noche imponderable y que, golpeando los maderos y las algas, estalla contra las orillas rocosas.

Oh, mi espíritu es un espantapájaros clavado en un camino del que las aves se alejan en piruetas sombrías.

Una muñeca de trapo abandonada en una casa que se incendió hace años y de la que quedaron imágenes negras bajo cenizas y escombros.

Y porque el malestar de la estación parece ser mi malestar, el desprecio del equinoccio parece ser mi desprecio.

Y por el último rincón de las casas, donde se escucha el tumulto alborotado de hojas, y un silencio postrero que se apaga nuevamente hasta no ser sino un zumbido de hojarascas quebrándose con el viento,

se arremolina, en la sombra, una sensación que se extiende hasta las puntas de los pinos.

Oh, yo soy este espacio en el que todo colapsa y sucede. Yo soy la totalidad de lo que avanza y perdura en el campo.

Y mientras se deshojan los álamos del valle y las aguas declinan hacia el silencio definitivo de la costa, cuento las hojas que caen, las que aún no han caído, las que quedarán sin caer.

Cuento el día que transcurre, las alas que se quiebran, las sombras que descienden sobre mi espíritu.

Y en húmedos y cálidos matices, observo cómo el bosque avanza por los caminos, cubriendo las distancias y los campos de amapolas.

Poesía

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