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27. Naturaleza y hechos de Dioniso

a. Por orden de Hera, los Titanes capturaron a Dioniso, hijo recién nacido de Zeus, un niño con cuernos coronados con serpientes, y, a pesar de sus transformaciones, lo despedazaron en jirones que hirvieron en una caldera, mientras un granado brotaba del suelo en el que había caído su sangre. Pero, rescatado y reconstruido por su abuela Rea, volvió a la vida de nuevo. Perséfone, a quien Zeus encargó de su cuidado, lo llevó al rey Atamante de Orcómenos y a su esposa Ino, a quien convenció para que criara al niño en el gineceo disfrazado de niña. Sin embargo, era imposible engañar a Hera, y castigó a la pareja real con la locura, resultado de lo cual Atamante mató a su hijo Learco al confundirlo con un ciervo.1

b. Luego, por orden de Zeus, Hermes transformó temporalmente a Dioniso en un chivo o camero y se lo regaló a las ninfas Macris, Nisa, Erato, Bromia y Bacque, del monte Nisa, en el Helicón. Lo atendieron y cuidaron en una cueva, lo mimaron y alimentaron con miel, servicio por el cual Zeus colocó después sus imágenes entre las estrellas con el nombre de las Híades. Fue en el monte Nisa donde Dioniso inventó el vino, por lo que es tan famoso.2

Cuando creció y alcanzó la virilidad, Hera lo reconoció como hijo de Zeus, a pesar del afeminamiento al que le había llevado su educación, y también le volvió loco. Fue vagando por todo el mundo, acompañado por su tutor Sileno y un ejército salvaje de Sátiros y Ménades, armados de estacas entretejidas con hiedra y rematadas por una piña de pino —llamadas thyrsus—, además de espadas, serpientes y unas bramaderas que sembraban el terror. Puso rumbo a Egipto por mar, llevando con él el vino, y en Faros el rey Proteo lo acogió hospitalariamente. Entre los libios del delta del Nilo, situado enfrente de Faros, había ciertas reinas amazonas a las que Dioniso invitó a marchar con él contra los Titanes para devolver al rey Amón el reino del cual había sido expulsado. La derrota que infligió Dioniso a los Titanes y la restauración del rey Amón fue el primero de sus muchos éxitos militares.3

c. Luego se dirigió hacia Oriente para ir a la India. Al llegar al Éufrates se encontró con la oposición del rey de Damasco, al que desolló vivo, pero construyó un puente sobre el río con hiedra y vides, y después un tigre enviado por su padre Zeus lo ayudó a cruzar el Tigris. Llegó a la India tras haber sorteado una fuerte oposición en el camino y conquistó todo el país, donde enseñó el arte de la vinicultura, creando también sus leyes y fundando grandes ciudades.4

d. Al volver se le opusieron las Amazonas, una de cuyas hordas persiguió hasta Éfeso. Unas cuantas se refugiaron en el templo de Ártemis, donde aún siguen viviendo sus descendientes; otras huyeron a Samos y Dioniso las persiguió en barcas, matando a tantas que el campo de batalla recibió el nombre de Panhaema. En las cercanías de Floco murieron algunos de los elefantes que había llevado consigo de la India, y todavía se pueden ver allí sus huesos.5

e. Después Dioniso volvió a Europa pasando por Frigia, donde su abuela Rea le purificó de los muchos crímenes que había cometido durante su locura y le inició en sus Misterios. Luego invadió Tracia, pero apenas había desembarcado su gente en la boca del río Estrimón, Licurgo, rey de los edonios, le presentó una salvaje oposición armado con un aguijón y capturó a todo el ejército menos al mismo Dioniso, que se zambulló en el mar y buscó refugio en la cueva de Tetis. Rea, ofendida por esta derrota, ayudó a los prisioneros a escapar y volvió loco a Licurgo, quien mató de un hachazo a su propio hijo Driante creyendo que cortaba una vid. Antes de recuperar la cordura empezó a podar la nariz, las orejas, los dedos de las manos y de los pies del cadáver, y toda la tierra de Tracia se quedó estéril por el horror de su crimen. Cuando al volver del mar Dioniso decretó que esta esterilidad continuaría hasta que alguien matara a Licurgo, los edonios condujeron a éste al monte Pongeo, donde unos caballos salvajes lo despedazaron.6

f. Dioniso no encontró más oposición en Tracia y se dirigió a su amada Beocia, donde visitó Tebas e invitó a las mujeres a participar en sus orgías del monte Citerón. Penteo, rey de Tebas, a quien no le agradaba el aspecto disoluto de Dioniso, ordenó su detención junto con todas sus Ménades, pero éste enloqueció y en vez de poner los grilletes a Dioniso se los puso a un toro. Las Ménades volvieron a escaparse y marcharon enfurecidas a las montañas, donde despedazaron a algunos temeros. Penteo intentó detenerlas, pero, excitadas por el vino y el éxtasis religioso, le arrancaron los miembros uno a uno. Su madre Agave encabezaba el tumulto y fue ella misma quien arrancó la cabeza a su propio hijo.7

g. En Orcómenos, las tres hijas de Minia, llamadas Alcítoe, Leucipe y Arsipe o Aristipe o Arsínoe, se negaron a participar en las orgías a pesar de haber sido invitadas personalmente por Dioniso, quien se les apareció en forma de muchacha. Luego se transformó sucesivamente en un león, un toro y una pantera y las hizo enloquecer. Leucipe ofreció a su propio hijo Hípaso en sacrificio —había sido elegido echando a suertes— y las tres hermanas, tras haberlo despedazado y devorado, anduvieron corriendo frenéticamente por las montañas hasta que por fin Hermes las transformó en pájaros, aunque algunos dicen que Dioniso las convirtió en murciélagos.8 El asesinato de Hípaso se expía cada año en Orcómenos en una fiesta llamada Agrionia («provocación al salvajismo»), en la cual mujeres devotas simulan que buscan a Dioniso y luego, deduciendo que debe de estar ausente con las Musas, se sientan en círculo y plantean adivinanzas hasta que el sacerdote de Dioniso sale corriendo de su templo llevando una espada y matando al primero que sale a su paso.9

h. Cuando toda Beocia hubo reconocido la divinidad de Dioniso, inició un viaje por las islas del Egeo, sembrando la alegría y el terror allá por donde pasaba. Al llegar a Icaria descubrió que su barco no era apto para la navegación y alquiló otro a ciertos marineros del Tirreno que decían dirigirse a Naxos. Pero resultaron ser piratas y, sin percatarse de que llevaban con ellos a un dios, se dirigieron a Asia con la intención de venderle allí como esclavo. Dioniso hizo crecer una vid en la cubierta del barco que se extendió por el mástil, mientras la hiedra se enroscaba en los aparejos. También transformó los remos en serpientes y él mismo se convirtió en león, llenando la embarcación de bestias fantasmales y sonido de flautas, de tal forma que los piratas, aterrorizados, saltaron por la borda y se convirtieron en delfines.10

i. Fue en Naxos donde Dioniso conoció a la encantadora Ariadna, a quien había abandonado Teseo, y se casó con ella sin demora. Ella le dio a Enopión, Toante, Estáfilo, Latramis, Evantes y Taurópolo. Más tarde Dioniso puso su diadema nupcial entre las estrellas.11

j. Desde Naxos llegó a Argos y castigó a Perseo —quien al principio le opuso resistencia y mató a muchos de sus seguidores—, enloqueciendo a las mujeres argivas, que comenzaron a devorar crudos a sus propios hijos. Perseo admitió rápidamente su error y aplacó a Dioniso erigiendo un templo en su honor.

k. Finalmente, tras haber instaurado su culto en todo el mundo, Dioniso ascendió al cielo y se sienta ahora a la derecha de Zeus como una de las doce grandes deidades. La modesta diosa Hestia le cedió gustosa su silla en la gran mesa, alegrándose de encontrar cualquier excusa para escapar de las celosas reyertas de su familia, sabiendo que siempre sería bien recibida en cualquier ciudad griega que le apeteciera visitar. Dioniso descendió después por Lema al Tártaro, donde sobornó a Perséfone regalándole un mirto para que dejase en libertad a su difunta madre Sémele, quien ascendió con él al templo de Ártemis en Trecén. Para evitar que las otras ánimas se sintieran celosas o agraviadas, le cambió el nombre y se la presentó a los otros dioses olímpicos como Tione. Zeus puso un aposento a su disposición y Fiera, aunque furiosa, guardó silencio resignada.12

1. La clave principal de la historia mística de Dioniso es la difusión del culto de la vid por Europa, Asia y el norte de África. El vino no fue inventado por los griegos: parece que en principio fue importado en cántaros desde Creta. Las uvas crecían en estado silvestre en la costa meridional del mar Negro, desde donde su cultivo se extendió al monte Nisa de Libia a través de Palestina, y de ahí a Creta, hasta la India pasando por Persia, y hasta la Bretaña de la Edad del Bronce por la ruta del ámbar. Las orgías del vino de Asia Menor y Palestina —el Festival cananeo de los Tabernáculos fue originalmente una bacanal— se caracterizaban casi por los mismos estados de éxtasis que las orgías de cerveza de Tracia y Frigia. El triunfo de Dioniso consistió en que el vino acabó sustituyendo en todas partes a las demás bebidas alcohólicas (véase 38.3). Según Ferécides (178), Nysa significa «árbol».

2. Durante un tiempo había sido subordinado de la diosa luna Sémele (véase 14.5) —también llamada Tione o Cotito (véase 3.1)— y la víctima elegida de sus orgías. El hecho de haber sido criado como una niña, lo mismo que Aquiles (véase 160.5), recuerda la costumbre cretense de tener a los niños «en la oscuridad» (scotioi), es decir, en los aposentos de las mujeres, hasta que alcanzan la pubertad. Uno de los títulos de Dioniso era Dendrites, «muchachoárbol», y el Festival de Primavera, cuando de repente los árboles brotaban y el mundo entero se inflamaba de deseo, celebraba su emancipación. Se le describe como un chico cornudo para no especificar el tipo de cuernos, que podían ser de cabra, ciervo, toro o carnero según el lugar donde se le adorara. Cuando Apolodoro dice que se le disfrazó de chivo para salvarle de la ira de Hera —Erifo («chivo») era uno de sus títulos (Hesiquio sub Erifo)—, se refiere al culto cretense de Dioniso-Zagreo, la cabra montés con enormes cuernos. Virgilio (Geórgicas ii.380-84) explica erróneamente que la cabra era el animal que se sacrificaba normalmente a Dioniso «porque las cabras dañan la vid al mordisquearla». Dioniso como ciervo es Learco, al que mató Atacamante cuando Hera lo volvió loco. En Tracia era un toro blanco. Pero en Arcadia, Hermes le disfrazó de camero porque los arcadios eran pastores y el sol entraba en Aries en su Festival de Primavera. Las Híades («hacedoras de lluvia»), a cuyo cargo quedó Dioniso, fueron llamadas «las altas», «las cojas», «las apasionadas», «las rugientes» y «las furiosas» para describir sus ceremonias. Hesíodo (citado por Teón: Sobre Arato 171) recoge los nombres anteriores de las Híades como Fésile («¿luz filtrada?»), Coronis («cuervo»), Cleia («famosa»), Feo («oscura») y Eudora («generosa»); y la lista que da Higinio (Astronomía poética ii.21) es bastante parecida. Nysus significa «cojo», y en estas orgías de cerveza en la montaña el rey sagrado parece que cojeaba como una perdiz, como en el Festival cananeo de la Primavera, llamado Pesach («cojeando»; véase 23.1). Pero el hecho de que Macris alimentara a Dioniso a base de miel, y que las Ménades utilizaran ramas de abeto recubiertas de hiedra como tirsos, alude a una forma anterior de preparado alcohólico: cerveza de abeto mezclada con hiedra y endulzada con aguamiel. El aguamiel era el «néctar» obtenido de la miel fermentada que los dioses continuaron bebiendo en el Olimpo homérico.

3. J. E. Harrison —la primera en señalar (Prolegomena cap. viii) que el Dioniso dios del Vino es una superposición posterior al Dioniso dios de la Cerveza, conocido también como Sabacio— sugiere que el término tragedia puede derivarse no precisamente de tragos («cabra»), como indica Virgilio (loe. cit.), sino de trogos («espelta»), un cereal empleado en Atenas para la elaboración de la cerveza. Añade Harrison que en las primeras pinturas de ánforas aparecen como compañeros de Dioniso hombres-caballos y no hombres-cabras; y que su cesto de uvas era originalmente una aventadora. De hecho, la cabra libia o cretense estaba asociada con el vino, y el caballo heládico con la cerveza y el néctar. Así Licurgo, que se opone al segundo Dioniso, es destrozado por caballos salvajes —sacerdotisas de la diosa con cabeza de yegua—, corriendo de esta forma el mismo destino que el anterior Dioniso. La historia de Licurgo se ha confundido con el irrelevante cuento de la maldición que cayó sobre su tierra tras el asesinato de Driante («roble»), el rey-roble que se mataba cada año. La poda de sus extremidades servía para mantener controlada su ánima (véanse 153.£> y 171.i), y la tala sin razón de un roble sagrado se castigaba con la pena de muerte. Cotito era el nombre de la diosa en cuyo honor se realizaban los ritos edonios (Estrabón: x.3.16).

4. Dioniso podía manifestarse como león, toro y serpiente porque éstos eran los emblemas del calendario del año tripartito (véanse 31.7, 75.2 y 123.7). Nacía en invierno como serpiente (de ahí su corona de serpientes), se convertía en león en primavera y era matado y devorado como toro, cabra o ciervo a mediados del verano. Éstas eran sus transformaciones cuando los Titanes cayeron sobre él (véase 30.a). Parece que entre los orcomenios la serpiente fue sustituida por una pantera. Sus misterios se parecían a los de Osiris; de ahí que visitara Egipto.

5. El odio de Hera hacia Dioniso y su copa de vino, como la hostilidad manifiesta de Penteo y Perseo, reflejan la oposición conservadora al uso ritual del vino y a la extravagante moda de las Ménades, que se había extendido desde Tracia a Atenas, Corinto, Sición, Delfos y otras ciudades civilizadas. Finalmente, a finales del siglo VII y comienzos del VI a.C., Periandro, tirano de Corinto, Clístenes, tirano de Sición, y Peisístrato, tirano de Atenas, decidieron aprobar su culto e instituyeron los festivales dionisíacos oficiales. Se celebraba que Dioniso y su vid habían sido aceptados en el Cielo —desplazó de su lugar a Hestia como una de las doce deidades olímpicas a finales del siglo V a.C.—, aunque algunos dioses siguieron exigiendo «sacrificios sobrios». Sin embargo, a pesar de que una de las tablillas recientemente descifradas en el palacio de Néstor en Pilos muestra que tenía categoría de dios ya en el siglo xm a.C., en realidad nunca dejó de ser un semidiós y en Delfos se seguía exhibiendo la tumba de su resurrección anual (Plutarco: Sobre Isis y Osiris 35), pues los sacerdotes seguían viendo a Dioniso en su aspecto mortal (véase 28.3). La historia de su renacimiento en el muslo de Zeus, tal como el dios hitita de los Vientos había nacido del de Kumabi (véase 6.6), niega su carácter matriarcal original. El renacimiento ritual de un hombre era una conocida ceremonia de adopción judía (Rut iii.9) tomada de los hititas.

6. Dioniso viajó en una embarcación en forma de luna nueva, y la historia de su conflicto con los piratas parece estar basada en el mismo icono que dio origen a la leyenda de Noé y los animales del Arca, siendo el león, la serpiente y otras criaturas sus epifanías estacionales. De hecho, Dioniso es Deucalión (véase 38.3). Los laconios de Brasia conservaban un relato no ortodoxo de su nacimiento: Cadmo encerró a Sémele y su hijo en un arca que, a la deriva, llegó a Brasia, donde Sémele murió y fue enterrada, siendo Dioniso criado por Ino (Pausanias: iii.24.3).

7. Faros, una pequeña isla frente al delta del Nilo, en cuya costa Proteo experimentó las mismas transformaciones que Dioniso (véase 169.a), tenía el mayor puerto que existió en Europa en la Edad del Bronce (véanse 39.2 y 169.6). Era el almacén de los comerciantes de Creta, Asia Menor, las islas egeas, Grecia y Palestina. Desde allí seguramente se difundió el culto del vino en todas direcciones. El relato de la campaña de Dioniso en Libia puede que recoja la ayuda militar enviada a los garamantes por sus aliados griegos (véase 3.3); el de su campaña en la India ha sido tomado como una historia fantasiosa del avance de Alejandro borracho hacia el Indo, pero data de una fecha anterior y registra la expansión del vino hacia el Oriente. La visita de Dioniso a Frigia, donde Rea le inició, sugiere que los ritos griegos de Dioniso como Sabacio o Bromio eran de origen frigio.

8. La Corona Boreal, el tocado nupcial de Ariadna, se llamaba también «la Corona Cretense». Ella era la diosa Luna cretense y los vinosos hijos habidos con Dioniso —Enopión, Toante, Estáfilo, Taurópolo, Latramis y Evantes— fueron los antepasados epónimos de las tribus heládicas que habitaban en Quíos, Lemnos, el Quersoneso tracio y más allá (véase 98.o). Debido a que el culto del vino llegó a Grecia y el Egeo a través de Creta —oinos, «vino», es una palabra cretense—, Dioniso ha sido confundido con el dios cretense Zagreo, que también fue despedazado al nacer (véase 30.a).

9. Agave, madre de Penteo, es la diosa Luna que regía las orgías de la cerveza. El descuartizamiento de Hípaso por las tres hermanas, que son la triple diosa como Ninfa, tiene un paralelismo con el relato galés de Pwyll, príncipe de Dyfedd, donde la Víspera de Mayo Rhianon, forma incorrecta de Rigantona («gran reina»), devora un potro que en realidad es su hijo Pryderi («ansiedad»). Posidón también fue comido en forma de potro por su padre Crono, pero probablemente en una versión anterior lo fue por su madre Rea (véase 7.g). El significado del mito es que el rito antiguo en que las Ménades con cabeza de yegua despedazaban al muchacho que era la víctima anual —Sabacio, Bromio o comoquiera que se llamara— y se lo comían crudo fue sustituido por las más ordenadas orgías dionisíacas. La prueba de este cambio es que el despedazamiento del muchacho fue reemplazado por la matanza de un potro.

10. La granada que brotó de la sangre de Dioniso era también el árbol de Tammuz-Adonis-Rimmon; su fruto maduro se abre como una herida y muestra las semillas rojas que lleva dentro. Simboliza la muerte y la promesa de resurrección cuando son Hera y Perséfone quienes la sostienen en su mano (véase 24.11).

11. El rescate de Sémele, renombrada Tione («la reina furiosa»), por Dioniso se ha deducido por los dibujos de un ceremonial celebrado en Atenas sobre una pista de baile y dedicado a las Mujeres Salvajes. Allí, al son de cantos, caramillos y bailes, mientras se esparcían pétalos de flor contenidos en cestos, un sacerdote invocaba a Sémele para que emergiera de un omphalos o montículo artificial y viniera acompañada del «espíritu de la primavera», o sea, el joven Dioniso (Píndaro: Fragmento 75.3). En Delfos había un ritual parecido de la ascensión dirigido exclusivamente por mujeres; se llamaba Herois, o «fiesta de la heroína» (Plutarco: Cuestiones griegas 12; Aristófanes: Las ranas 373-96, con escoliasta). Y se puede suponer que existía otro más en el templo de Ártemis en Trecén. Recuérdese que la diosa Luna tenía, en palabras de John Skelton, tres aspectos diferentes:

Diana en las hojas verdes,

Luna que tanto resplandece,

Perséfone en el infierno.

Sémele era en realidad otro nombre de Core o Perséfone, y la escena de la ascensión se encuentra pintada en muchas vasijas griegas, algunas de las cuales muestran a Sátiros ayudando con picos para el resurgimiento de la heroína. Su presencia indica que éste era un rito pelasgo. Lo que desenterraban era probablemente un muñeco de cereal enterrado tras la cosecha y que ahora rebrotaba de nuevo. Por supuesto que Core no ascendió al Cielo; vagó por la tierra con Deméter hasta que le llegó el momento de regresar al mundo subterráneo. Pero, poco después de conceder a Dioniso la categoría de dios olímpico, la asunción de su madre virgen se convirtió en dogma y, una vez admitida como diosa, quedó diferenciada de Core, que continuó ascendiendo y descendiendo como heroína.

12. La vid era el décimo árbol del sagrado año del árbol y le correspondía el mes de septiembre, cuando tenía lugar la fiesta de la vendimia. La hiedra, el undécimo árbol, correspondía a octubre, cuando las Ménades tenían su orgía y se embriagaban mascando hojas de hiedra, y también era importante porque, al igual que otros cuatro árboles sagrados —el roble espinoso de El con el que se alimentaban las cochinillas, el aliso de Foroneo y la vid y el granado del propio Dioniso—, proporcionaba un tinte rojo (véase 52.3). El monje bizantino Teófilo (Rugero: Sobre los oficios, cap. 98) dice que «los poetas y artistas adoraban la hiedra por los poderes secretos que contenía... uno de los cuales os contaré. En marzo, cuando sube la savia, si se perfora el tallo de la hiedra con un taladro, exudará un líquido gomoso que, al mezclarlo con orina y hervirlo, se vuelve de un color de sangre llamado «laca» que se usa en pintura e iluminación». El tinte rojo se empleaba para colorear los rostros de las imágenes masculinas de la fertilidad (Pausanias: ii.2.5) y de los reyes sagrados (véase 170.11). En Roma esta costumbre se conservó con la coloración roja del rostro del general triunfante. El general representaba al dios Marte, que fue un Dioniso de la primavera antes de especializarse como el dios romano de la guerra, dando así su nombre al mes de marzo. Los reyes ingleses aún se hacen enrojecer ligeramente el rostro en las ceremonias oficiales para dar una impresión de salud y prosperidad. Además, la hiedra griega, como la vid y el sicómoro, tiene una hoja de cinco puntas que representa la mano creadora de la diosa Tierra, Rea (véase 53.a). El mirto era un árbol de muerte (véase 109.4).

Los mitos griegos

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